Federalismo e izquierda en Cataluña

Desde la izquierda transformadora teníamos pendiente un debate serio sobre el federalismo y el anclaje de Cataluña dentro de esa España federal. Un federalismo donde lo que prime sea la solidaridad de la clase trabajadora frente a las lealtades identitarias.

Desde Izquierda Unida se ha apostado por una organización para España de carácter federal, pero nos hemos quedado solo en el título y no le hemos dado suficiente contenido. Con este acto público, Reconstrucción IU Madrid quisimos contribuir a la discusión y al análisis en este proceso tras el espectáculo de un Parlament abocado a la política ficción.

Os dejamos con los dos vídeos del acto:

También podéis leer las conclusiones que Ferrán Gellego publicó en Rebelión.

Neruda y el Winnipeg, el barco de la esperanza

(Por José Manuel Fernández)

En coincidencia con el día de la República española, la región de Aquitania vivió una semana de actividades en recuerdo de los 2.365 refugiados españoles que zarparon el 4 de agosto de 1939 con destino a Chile a bordo del carguero francés Winnipeg, fletado por el SERE y tutelado por Pablo Neruda en su calidad de Cónsul especial de Chile en París.

Placa en homenaje a Neruda y los niños del Wnnipeg

El epicentro de la celebración se situó en la ciudad de Pauillac y en Trompeloup, puerto fluvial del río Garona que registró las llegadas y salidas de un total de 85.059 refugiados españoles entre 1937 y 1939. Los primeros en llegar fueron los “niños de la guerra” asturianos, santanderinos y vascos. Y el último barco que partió fue el Winnipeg, con la Segunda Guerra Mundial en los talones.

El acto central consistió en la inauguración de un monumento de homenaje a Pablo Neruda y a los viajeros del Winnipeg en el muelle de Pauillac, frente al Ayuntamiento y a escasos metros del monumento a Lafayette, ilustre francés que partió de este puerto en 1777 para contribuir a la independencia de EE.UU.

La placa memorial, obra del escultor bordelés Régis Pedros, hijo de refugiados españoles, consiste en una panorámica del Winnipeg, la efigie de Neruda y un texto del poeta:

Todos fueron entrando al barco.
Mi poesía en su lucha había
logrado encontrarles patria.
Y me sentía orgulloso.

Yo sentía en los dedos las semillas de España,
que rescaté yo mismo y esparcí sobre el mar,
dirigidas a la paz de las praderas.

La idea partió de una iniciativa parlamentaria presentada en 2010 por Gaspar Llamazares en el Congreso de los Diputados. Cuatro asociaciones españolas y chilenas radicadas en Madrid (Memoria en Acción, Violeta Parra, Winnipeg y Derechos Humanos Francisco Aedo) se pusieron en contacto con la asociación Francia-Chile Aquitania y una delegación viajaró en 2015 a Pauillac, donde obtuvo el apoyo entusiasta del alcalde Florent Fatin Escudero, hijo también de madre española.

La teniente de alcalde de Pauillac, Coraline Abdiche, el Cónsul de Chile y Carmen Negrín, en el acto inaugural de la placa

La inauguración fue un acto muy concurrido. Varios cientos de personas vinieron de toda la Gironda y de España, uniéndose a los vecinos de Pauillac. Carmen Negrín, nieta de Juan Negrín –presidente del gobierno republicano y del Servicio de Evacuación de Republicanos Españoles (SERE)- pronunció un emotivo discurso junto a los representantes de la Embajada de Chile y del Ayuntamiento de la ciudad, seguido de la lectura de algunos poemas de Neruda relacionados con el Winnipeg, y en presencia de diputados y alcaldes franceses de la comarca, con las banderas entrelazadas de Francia, Chile y la tricolor republicana.

Durante la semana los organizadores pronunciaron sendas conferencias en los tres institutos de la ciudad, con asistencia total de unos 400 alumnos y profesores de español, que comentaron el documental de Dominique Gautier y Jean Ortiz “Winnipeg, el barco de la esperanza”. También se inauguró una exposición en la mediateca de Pauillac y se celebró una fiesta hispano-chilena en la Casa del Turismo y del Vino, siendo esta región del Médoc la más conocida entre las productoras de los famosos vinos de Burdeos.

La oficina de Pablo Neruda en el puerto de Pauillac-Tromp

En 1939 Pablo Neruda recibió en París una carta de Rafael Alberti y de su compañera Delia del Carril relatando las desventuras de los refugiados republicanos en Francia. El poeta convenció al presidente de Chile, Pedro Aguirre, de que aceptara recibir a 2.000 refugiados españoles. En estrecho contacto con Juan Negrín, Neruda se instaló en un despacho del puerto y participó en la selección de los viajeros. Desde la orilla de una Europa que veía acercarse la Segunda Guerra Mundial, y a pocos meses de la ocupación nazi de Francia, el poeta agitó el pañuelo de la despedida, consciente de que ese viejo barco, propiedad de la Compagnie France Navigation (propiedad de la central sindical CGT), sería el último que zarpara hacia la libertad, cargado de ancianos, mujeres y niños. A bordo se organizaron dos hospitales atendidos por enfermeras y médicos franceses, se publicó una revista, se creó un coro vasco y se dieron conferencias durante la travesía.

El 3 de septiembre de 1939 el Winnipeg arribó a Valparaíso, donde les esperaba el joven Salvador Allende, ministro de Sanidad del gobierno del Frente Popular. Hoy día más de 20.000 descendientes de los refugiados del Winnipeg viven en Chile, en Francia y en España.

Niños a bordo del Winnipeg

En 1942, el Winnipeg fue torpedeado por el submarino alemán U-433 y desapareció en las aguas del Atlántico. Pero en la memoria de españoles y chilenos sigue navegando como el inmortal Barco de la Esperanza.

El Winnipeg

 

Una semana para la reflexión

Esta primera semana de abril ha comprimido aniversarios motivadores de reflexión (40 de la legalización del PCE) o balance (un año de la constitución de IU Madrid) con momentos de importancia como el congreso de las CCOO madrileñas. Cosas significativas para las gentes de la izquierda.

Todo, eso sí, enmarcado en una etapa caracterizada por la recomposición, no sin resistencia, de la hegemonía política de la derecha neoliberal. El acuerdo parlamentario sobre los Presupuestos del Rajoy es una buena muestra de ello tanto por el arco de fuerzas implicadas (PP, Ciudadanos y nacionalistas vascos y canarios) como por la incapacidad de la izquierda para oponer un frente común en las instituciones activador de la respuesta social. Se va así imponiendo una “normalidad” que poco tiene ya que ver con la etapa de la “ilusión por el cambio” y “fin del régimen”.

Recuperar la iniciativa no será fácil ni inmediato pero existen razones -una realidad social más consciente de su propia precariedad- y bases materiales para lograrlo -una izquierda con la presencia institucional más numerosa en mucho tiempo, empotrada en un sistema sin un consenso social suficientemente asentado tras la crisis- si esas izquierdas superan su actual momento de recomposición (temperatura y sensación térmica) y abandonan su ensimismamiento para priorizar los intereses de la mayoría trabajadora por encima de los de sus dirigentes y aparatos.

No encontramos demasiados motivos para el optimismo: la constitución del “nuevo sujeto” en Cataluña ha estado más protagonizada por los quiénes que por los contenidos. El dilema del PSOE se prolongará hasta su congreso de junio, si bien el resultado de sus primarias ya evidenció una orientación hacia un PSOE instalado en recuperar su papel de “izquierda oficial” u otro más dispuesto a ser parte de una alternativa necesariamente plural.

El aniversario 40 de la legalización del PCE ha tenido un cierto aire de carnaval adelantado. Medios y comentaristas de la derecha celebrando aquello para echar en falta hoy, en los herederos, la sensatez de aquel partido y, de paso, atribuir el mérito de su legalización a Suárez y al Rey, apuntalando así una lectura de la transición que niega el protagonismo de la izquierda clandestina y la movilización de buena parte de la población. Enfrente, pero para nada opuestos, aquellos dirigentes del actual PCE empeñados en encontrar el hilo que les conduzca allí donde realmente quieren estar -Podemos-, saltándose el sentido y la historia de aquel momento para hacer contorsionismo político, intentado acaparar los réditos sin contaminarse de “carrillismo”. Regresando al pasado con su DeLorean para ponerlo en coherencia con sus ambiciones de hoy.

Aquel partido, de influencia de masas y organización capilar, de rigor político, de errores grandes pero aportación incuestionable, no podemos encontrarlo reflejado en un PCM cuya intervención en el reciente congreso de CCOO de Madrid ha estado despojada de principio alguno, solo a la búsqueda de poder instalar a su responsable (ni siquiera delegado sindical en su empresa) en la ejecutiva sindical. De tener a co.bas como ejemplo de sindicalismo y no perder ocasión para descalificar como “parte del régimen” al sindicalismo de clase, especialmente CCOO, a intentar imponer su acuerdo cupular (nunca mejor dicho dada la implicación de su secretario general) a los delegados congresuales miembros del Partido resolución mediante (aprobada 12 horas antes de la apertura del congreso).

Los fracasos políticos de la actual dirección del PCM, desde la fenecida Unidad Popular hasta el espacio “desde la base” con que intentaron inicialmente intervenir en el proceso de CCOO; su resistencia a reconocer el fiasco de la mayoría de las CUPs o su gestión autoritaria en el interno del partido, no pueden dejar de ser negativamente valorados en un año en el que también el PCM deberá celebrar su congreso.

Quienes en abril de 2016 nos presentamos en la asamblea de constitución de IU Madrid sin haber compartido en ningún modo el proceso abierto tras la desfederación de IUCM en junio de un año antes, iniciábamos entonces un difícil recorrido para la reconstrucción de Izquierda Unida en la comunidad de Madrid. Nada facilitaba nuestra participación.

Tampoco, con la perspectiva que da el año trascurrido, nosotros mismos dimensionábamos correctamente la dificultad de lo que nos proponíamos. Nuestro principal error era no terminar de ser coherentes con el análisis, que sí hacíamos, del nuevo marco interno de IU ni de los cambios que se habían producido en la izquierda. Desde las europeas a entonces no habían cambiado las reglas del juego sino que el juego ya no parecía el mismo.

Un año después, el proceso que iniciamos entonces avanza (mayor presencia en asambleas de base, incorporación de compañeros, protagonismo en el debate interno en los órganos y en la conferencia de estatutos o acuerdo para la actual ejecutiva regional) sin superar nítidamente el principal obstáculo que desde el principio encontramos: el cansancio y escepticismo de tantos tras años de fractura interna y confrontación y la dificultad de la orientación política en esta fase de recomposición de la izquierda. Es tiempo de incertidumbre y, por ello, de apego a lo conocido aunque se sepa que por ahí no hay salida.

En dos años se celebrarán elecciones locales y autonómicas. Para entonces resulta necesario (no para nosotros sino para que la izquierda no PSOE o Podemos tenga realidad en Madrid) que hayamos logrado superar esa inercia y alcanzado la reincorporación de tantos compañeros y asambleas que todavía no lo han hecho y que, de no hacerlo, se despertarán formando parte de operaciones electorales localistas para nada emparentadas con la unidad de la izquierda transformadora que se reclama.

La ceguera política de la mayoría de la dirección de IU Madrid contribuye a ello mediante la ausencia de empatía con todo lo que no son los restos de aquel 49% y su probada incapacidad para resituarse en una realidad que viene negando sus premisas políticas. Ni la confluencia será como han dicho en sus documentos e informes, ni a la cita electoral llegará apenas alguna CUP entera, ni el “tiempo de la ilusión” se prolongará para ellos.

Como desde el principio hace un año, avanzaremos si conectamos con tantos cuadros y afiliados que van entendiendo que la cuestión de fondo no es menos confluencia sino más y mejor IU.

Sobre la reunión con Podemos y Equo

Los portavoces de IU Madrid dirigían ayer mismo un escrito dando cuenta de la reunión mantenida con Podemos y Equo este pasado viernes en la sede del primero y de la que se hicieron eco los medios.

Terminaban su breve nota poniéndose a disposición para aclarar cualquier duda sobre el particular. Nos acogemos a esa actitud para trasladarles, a ellos y a todos los afiliados de IU Madrid, algunas consideraciones sobre la “hoja de ruta” y el proceso unitario “de cara a 2019” que fueron el objeto de esa reunión y de otras que se anuncian.

Lo primero es ser capaces de superar cierto cretinismo anti-institucional que la dirección de IU Madrid sigue exhibiendo incluso a la hora de abordar un proceso como este que, no por casualidad, fija su término y objetivo en 2019, o sea, en las elecciones locales y autonómicas.

Se trata de ir avanzando en la estrategia y la forma de la presencia de IU y los demás sujetos políticos en esa cita electoral. Ese y no otro es el fondo que motiva a los reunidos el viernes en la sede de Podemos y ocultárselo a uno mismo –y a los propios- no es sensato ni útil. El fracaso del PCM en la puesta en pie de Unidad Popular o la experiencia de la compañera Sol en aquel tinglado deberían ahora jugar un papel positivo para evitar dinámicas absurdas y artificiales como aquella. La retórica no puede sustituir a la política.

La referencia a los “espacios de movilización social” como “aportación” de la delegación de IU Madrid en la reunión, según informa la nota de los portavoces, apenas es un latiguillo obligado que fácilmente suscriben unos presentes que ya vienen coincidiendo en la contestación que todavía se mantiene en la calle, como volveremos a ver este 8 de marzo.

Seguro que sería una cuestión de fácil y rápido acuerdo. No así, por ejemplo, las relacionadas con la fórmula jurídico-política de esa articulación unitaria ni el cómo configurar las candidaturas Y ahí si convendría que IU Madrid se fuera dotando de una propuesta concreta y bien debatida en sus órganos y asambleas locales (vaya por delante que, en contra de lo afirmado por la comunicación de IU Madrid, el modelo de primarias de Ahora Madrid no nos parece adecuada garantía de pluralidad). Una propuesta que, así lo defenderemos, respete las competencias de las asambleas para la decisión final sobre su presencia electoral y el papel del acuerdo programático imprescindible.

Claro que para eso desde la dirección se debería antes perder el miedo a la realización de un balance concreto de la experiencia de las CUPS y de la mismísima Ahora Madrid. Un balance no ideológico ni de consigna sino político, desde lo que realmente han supuesto de cambio, y que contemple la aportación real de IU y su saldo a fecha de hoy. Ya urge. Seguiremos insistiendo.

Ello desde el acuerdo con la afirmación, contenida en el comunicado oficial, sobre lo necesario de trascender el marco local para situar en el de la Comunidad la posible confluencia destinada a desalojar las políticas de austeridad y recorte. Precisamente la ausencia de ese paraguas que aglutine es una de las carencias que han convertido en un patchwork indescifrable el mapa de las CUPs en Madrid y facilitado la dispersión programática y de actuación o la fractura y el caos interno de varias.

La nota de IU Madrid recoge también la idea de “implicar a una amplia base social que desborde a las organizaciones”. Nada que objetar. Como lo de la movilización social antes referido, se trata de fórmulas casi rituales en este tiempo político. Eso sí, y como venimos sosteniendo en los órganos, IU Madrid debe asentar en su análisis la idea de cambio de etapa. El ciclo electoral del que formará parte 2019 no será ya el finalizado en junio pasado.

Esperamos de IU Madrid sepa transitar -junto a sus posibles socios electorales- desde un “antagonismo referencial” a una política que permita el desalojo de Cifuentes del gobierno. La estrategia del sorpasso como prioridad y el nefasto y simplista análisis de “fuerza del régimen” en que se sostiene, no pueden volver a frustrar la derrota del PP.

Un acuerdo necesario para una IU Madrid plural

(Por Mamen Domínguez, miembro de la Comisión Colegiada de IU y de la Comisión Coordinadora de IU Madrid, y Lali Vaquero, miembro de las Comisiones Coordinadoras de IU e IU Madrid)

El pasado 28 de enero se celebraba la reunión de la Asamblea Político Social de IU Madrid. Se trataba de la primera reunión de un órgano en el que residen, según los nuevos Estatutos, las máximas competencias de dirección de la nueva federación de IU en Madrid, constituida tras la desfederación de IUCM.

La elección de Sol Sánchez, a nuestro entender de manera poco “edificante” en términos democráticos (de ahí nuestro voto en el órgano), como nueva coportavoz en sustitución de Chus Alonso, hizo pasar a segundo plano lo que consideramos puede suponer un gran paso para sacar a las gentes de IU en Madrid del bucle en que nos metió la decisión adoptada por la anterior dirección federal en junio de 2015 (desfederación).

En su intervención ante ese órgano, Mauricio Valiente como portavoz de la ejecutiva regional (ahora denominada Comisión Colegiada), comenzó por reconocer autocríticamente que no había habido “el tiempo necesario en los contactos iniciados” para incorporar al debate, como habría deseado, una propuesta de modificación de la Comisión Colegiada que significara la incorporación a la misma de quienes en la Asamblea Regional de constitución de IU Madrid habíamos impulsado documento político y candidatura alternativos a los oficiales y que hasta el día de hoy, por voluntad de esa mayoría que Valiente representa, permanecemos fuera de la dirección. En esa misma intervención se comprometía a trasladar esa propuesta a la reunión que deberá celebrar la Coordinadora Regional (CR) de IU Madrid.

El mismo día 28 de enero, Europa Press difundía unas declaraciones en las que Mauricio Valiente subrayaba, y así titulaba la agencia, que IU Madrid estaba “abierta a todos los que militaban en IUCM”.

Desde Reconstrucción IU Madrid saludamos esta nueva disposición de la dirección regional y, como señalábamos en Twitter, “más vale tarde –mucho– que nunca. Ahora, hechos”.

Y es que, efectivamente, los contactos entre nuestro espacio y la dirección se iniciaron semanas después de la Asamblea Regional del pasado abril sin concluir positivamente, dadas algunas diferencias de fondo que, esperamos, estemos ahora en condiciones de superar.

No nos parecía entonces, ni ahora, adecuado acordar una presencia en la dirección, garantizando así que ésta reflejara la pluralidad existente en nuestra federación, sin haber resuelto que esa misma pluralidad sea aceptada con plena normalidad en la estructura de la nueva IU Madrid. El fin de vetos existentes pero nunca argumentados respecto a compañeros; la aceptación de la existencia de asambleas siempre postergadas en su reconocimiento oficial como parte de IU o, todavía más básico, la incorporación de compañeros y compañeras que sintieron la “desfederacion” como un atropello, pero que desean seguir siendo parte de IU sin renunciar a sus derechos y opiniones, son situaciones cuya superación consideramos –deseamos– que anuncian las declaraciones de Mauricio en la APyS y ante los medios.

Nuestra –posible– incorporación a la dirección regional seria así un paso natural, consecuencia del reconocimiento de la pluralidad de posiciones que nos identificamos con Izquierda Unida como proyecto unitario de la izquierda en nuestra comunidad y la reconocemos como marco de trabajo y debate compartidos.

A ese trabajo común y a ese debate permanente que caracteriza a la izquierda, estamos decididos a aportar nuestro esfuerzo y orientación política. Esperemos que ahora sí sea posible.