OTRO NO A ESTOS ESTATUTOS: LOS SMIS

Desde hace años, los actuales dirigentes de IU Madrid –y no digamos los que nos abandonaron a las puertas de las elecciones para irse a Podemos– hicieron bandera y causa de la austeridad en los salarios de nuestros representantes. Y compartimos el argumento.

Los dirigentes y cargos electos de una organización obrera no pueden estar forrándose en las concejalías y parlamentos de un sistema que dicen querer cambiar. Ni la política es un vehículo para el lucro propio –esto no es el PP ni el PSOE– ni ocupan esos cargos por un designio divino sino de sus compañeros de militancia. A estos se deben, a su organización, programa y al compromiso que representa.

Por tanto, su salario debe ser digno y suficiente para cubrir sus necesidades y los gastos derivados de sus funciones, pero austero y ajustado a la precaria realidad laboral y salarial de nuestro país y de la clase social que representan y les ha elegido. Una vez cubiertos estos requisitos, todo lo que exceda –porque el salario no lo dictamos nosotros sino el Estado– se dona a la organización para financiar la misma lucha que les ha llevado a esos cargos, la lucha por los intereses de los trabajadores.

Ligar el salario de nuestros representantes al SMI es asegurarnos de mantener los pies en el suelo y la conciencia en la realidad de nuestra clase social, es una forma de blindarnos contra la corrupción inherente del sistema capitalista y es una forma de poner esta falsa democracia burguesa al servicio de la lucha por la justicia socialista.

Claro, que una cosa era exigir austeridad a otros hace dos años y otra aplicársela uno ahora.

Los anteriores Estatutos Federales de IU, los de la X Asamblea de 2012, establecían:

Las retribuciones netas tendrán una banda salarial de un mínimo de 2,5 veces el SMI y un máximo de 3  veces el SMI. Se cubrirán los gastos derivados de alojamiento y transporte, debidamente justificados que  no podrán superar la cantidad de 1,5 veces el SMI.

Es decir, entre 1310,40 y 1965,60 €/mes netos. Pero no parecía suficiente y en 2016, en los Estatutos de la XI Asamblea, donde fue elegido Alberto Garzón, se aumentó:

Las retribuciones netas serán un máximo de 3 veces el SMI. Se cubrirán los gastos derivados de  alojamiento y transporte, debidamente justificados que no podrán superar la cantidad de 1,5 veces  el SMI y se aplicará un corrector para las personas que tengan familiares a su cargo.

¿Y cuál es ese “corrector”? No se especifica.

Después vino la aprobación de la Carta Financiera “temporal” de IU Madrid, que estaría vigente hasta fin de 2016. Se presentó por sorpresa –sin la antelación mínima debida, como en los viejos tiempos de IUCM– en el Consejo Regional del 14 de octubre. A los actuales dirigentes de IU Madrid, los 2000 €/mes que reclamaban como máximo cuando eran oposición en IUCM les parecieron poco ahora que los iban a cobrar -más los “correctores”- y propusieron lo siguiente:

image001

Es decir, que el máximo a cobrar ya no era el algo menos de 2000 €/mes que establecía IU Federal sino algo más de 3500 €/mes para los cargos de IU Madrid.

Para colmo, como decimos, esta Carta Financiera no fue enviada a las asambleas y miembros del CR con la antelación mínima de 48h que establecen los Estatutos Federales para que todos los militantes puedan debatirla, hacer propuestas y decidir su postura en el CR, sino que fue presentada a la entrada del mismo, con lo que los consejeros apenas tuvieron tiempo de estudiarla y las asambleas no pudieron verla en absoluto.

No es de extrañar esta voluntad de ocultar a los militantes un documento que va en contra de lo que defendían hasta ayer mismo.

Por esa falta de antelación, la aprobación de la Carta fue impugnada al Comité de Garantías, y admitiendo implícitamente dicho incumplimiento, la Comisión Colegiada volvió a presentarla en el siguiente CR, el 17 de noviembre. Y en esta segunda ocasión, cuando ya muchos militantes conocían el contenido de la Carta, se volvió a aprobar… pero con un 30% menos de apoyos.

Y por último tenemos la Carta Financiera definitiva aprobada en los Estatutos que ahora se nos pide ratificar, que recoge lo mismo que los Estatutos Federales: 3 SMIs más un “corrector” que no se cuantifica. Pero en la propuesta de Estatutos sí se decía cuánto iba a ser ese corrector:

El salario máximo a percibir, 3 SMI de forma general, será  aumentado medio SMI por cada miembro de la unidad familiar sin ingresos,  debidamente justificado.

Es decir, que un cargo público de IU Madrid con dos hijos pequeños recibiría un SMI más, subvención por familiares.

Como bien señaló la compañera Carmen Villares en la Conferencia de Estatutos, ese “corrector para las personas que tengan familiares a su cargo” supone un retroceso en la lucha por un salario digno:

de ninguna manera, los salarios de nuestros cargos públicos pueden recoger subvención alguna por familiares sin recursos, algo que retrotrae a aquella época de “puntos” por cargas familiares, y es opuesto al concepto que siempre han defendido los sindicatos de clase e Izquierda Unida del salario debido por el valor del trabajo desempeñado.

Por todo ello, por la falta de coherencia con el proyecto federal, por la injustificable excepcionalidad que se establece para los cargos de IU Madrid, por el retroceso que supone en la lucha por un salario digno vinculado al trabajo y no al asistencialismo, por no concretar en el documento definitivo cuál será el “corrector” y por todo lo expuesto en nuestro anterior comunicado, desde Reconstrucción IU Madrid rechazamos estos Estatutos y pedimos a los militantes de Madrid que voten No a su ratificación.