NO A ESTOS ESTATUTOS

A TODA LA MILITANCIA DE IU MADRID.

NO A ESTOS ESTATUTOS 

Hoy ha empezado el plazo de ratificación de los Estatutos de IU Madrid. Desde “Reconstrucción IU Madrid” llamamos a los militantes a votar No por los siguientes motivos:

1. Desaparecen las asambleas de sector

La actual dirección de IU Madrid pretendía la total desaparición de las asambleas sectoriales evidenciando una concepción de  la organización exclusivamente electoral e  institucionalista, alejada del centro de trabajo y del conflicto social, un error que incluso el coordinador federal criticó recientemente.

Tras nuestra denuncia, la respuesta de la militancia hizo que en el debate apareciesen multitud de enmiendas de distintas asambleas en contra de esta decisión. Finalmente, lo aprobado, y que ahora pretenden que ratifiquemos, reconoce sólo las dos asambleas sectoriales ya constituidas -Marx Madera y Técnicos y Profesionales- pero desaparece la posibilidad de crear nuevas. Se podrán crear asambleas sectoriales en IU ya que los Estatutos Federales así lo reconocen… pero no en IU Madrid.

2. Ocultación de los censos

Hasta ahora, todas las asambleas de base debían mostrar el censo completo a sus militantes, un derecho de información fundamental en una organización política. A partir de ahora las asambleas “expondrán los censos tal y como los emite la UAR en cumplimiento de la LOPD”.

¿Qué significa eso? No se aclara. Pero en el debate la dirección dijo expresamente que mostrar esos datos violaba la Ley de Protección de Datos. Con ese argumento proponen cambiar en Estatutos un derecho tan básico  como es saber quiénes son nuestros compañeros de asamblea, introduciendo la sospecha y la inseguridad.

Lo que sí sabemos seguro son las funestas consecuencias que tiene ocultar el censo a la militancia y que sólo unos pocos dirigentes tengan acceso a él. 

3. Simpatizantes y militantes

Se establece que los simpatizantes “tendrán derecho a participar en las reuniones que sean convocadas, así como en las áreas de elaboración colectiva y asambleas abiertas decisorias. Siempre y cuando estas no sean de elección interna”. Una redacción expresamente confusa que, por ello mismo, vuelve a introducir inseguridad.

Las “asambleas abiertas decisorias”, simplemente, no existen, en una asamblea abierta no se decide nada que implique un posicionamiento de la organización, porque eso es competencia exclusiva de sus militantes, quienes ostentan la soberanía de lU. La clasificación de asambleas en abiertas e internas, viene establecida en los Estatutos Federales, así como en qué reuniones y decisiones pueden participar los simpatizantes.

 Lo que dispone IU Madrid en sus estatutos vuelve a ignorar lo dispuesto en los federales en una línea de PODEMIZACION de la organización, borrando intencionadamente las competencias y derechos de los afiliados para extenderlos a los “simpatizantes” haciendo así inútil la distinción entre unos y otros y, en consecuencia, vaciando de sentido la militancia en IU.     

4. Una APyS escuálida y sin funciones

En IU Federal, la APyS es el máximo órgano entre Asambleas. En IU Madrid se ha pretendido ningunearla, concentrando todo el poder en la Comisión Coordinadora (antes CR). Esta eliminación de funciones viola el proyecto federal y sus Estatutos, pero sobre todo reduce la pluralidad de la organización.

En una Coordinadora sólo pueden votar los miembros elegidos en la Asamblea Regional, y estos sólo se eligen cada cuatro años. IU Madrid y su militancia pueden cambiar mucho -y lo están haciendo- en cuatro años, con lo que hace falta un órgano directivo que refleje esa realidad cambiante.

Esa realidad cambiante podría y debería tener su reflejo en la APyS, donde las asambleas de base sí tendrán voz y voto. Pero la actual dirección de IU Madrid ha aprobado una APyS sin apenas funciones, ni siquiera recogen las que le otorgan los Estatutos Federales. Es tal el desprecio por el que debería ser el máximo órgano que incluso la parte de los Estatutos que regula su funcionamiento fue enviada aparte del documento presentado a la Conferencia, casi al final del plazo de enmiendas y cuando ya muchas asambleas habían celebrado sus reuniones, con lo que ni pudieron plantear aportaciones al mismo.

5. Los métodos de votación

Se establece que “todas las votaciones serán a mano alzada excepto las indicadas por los presentes estatutos”, como hasta ahora, pero se añade “y las reguladas en las metodologías que se puedan presentar y aprobar en los órganos según el orden del día”.

Es decir, que podemos acudir a una asamblea de base, Consejo Regional o Asamblea Político y Social sin saber si vamos a votar en Pleno o por comisiones con resumen posterior, si votaremos a favor o en contra de una postura o eligiendo entre varias, si será a mano alzada o en urna… Y todo ello puede establecerse por sorpresa durante la propia reunión. Es una violación flagrante de los más básicos principios democráticos ya no de IU sino de cualquier organización mínimamente seria.


6. Sometimiento a las Cups.

Se establece que los cargos públicos estarán vinculados  a los acuerdos de la dirección política de la organización, como es lógico, pero también a los “del Grupo institucional” de que formen parte. Es decir, que allá donde IU Madrid tenga representación a través de una CUP, si IU decide que se vota X pero el Grupo de, por ejemplo, Ahora Madrid decide que se vote Y, nuestros concejales estarán obligados a votar Y por nuestros propios Estatutos. Es decir, nos sometemos a una disciplina de voto que no es la nuestra. Y eso sin especificar si se trata o no de algo contemplado en el programa electoral con el que nos presentemos. 

Podría parecer esto un nuevo ejemplo de la confusión que estos estatutos promueven, pero la actual dirección de IU Madrid y del PCM están clara y explícitamente trabajando por la “superación efectiva de IU en un nuevo sujeto político”. Este punto traslada la orientación en las instituciones de los cargos miembros de IU al grupo institucional del que se forme parte, más allá de los compromisos programáticos acordados y renunciando a tener un criterio como tal IU que vincule a nuestros electos.

Por todo esto desde Reconstrucción IU Madrid os pedimos a los militantes votar No a estos Estatutos y anunciamos su impugnación ante la Comisión de Garantías.

Madrid, 26 de diciembre de 2016.

NOTAS COMPLEMENTARIAS SOBRE LA CONFERENCIA ESTATUTARIA DE IU MADRID

A propósito de ciertas disposiciones aprobadas sobre la gestión económica de la federación madrileña de IU

Aunque respaldada por una buena parte de los escasos presentes en las horas de tarde de la Conferencia, no fue aceptada nuestra enmienda, que proponía introducir cierta sobriedad en las retribuciones de los cargos públicos de IU-Madrid (grupos  y representantes institucionales o en empresas e instituciones públicas), sobriedad que todos decimos defender. Lo aprobado es un ingreso neto no superior 3 veces el SMI, lo que actualmente alcanzará los 2100 euros, pero susceptible de incrementarse por gastos “derivados del alojamiento (sic) y transporte debidamente justificados no superiores a 1,5 veces el SMI(más de mil euros) y, además, con “un corrector para las personas que tengan familiares a su cargo”,  complemento cuyo importe será de la mitad del SMI por cada hijo o pariente a cargo sin recursos. De esta forma un cargo público de IU Madrid podría llegar a cobrar de 3.500-4.000 o más euros netos al mes.

Los estatutos aprobados establecen así en la retribución del cargo público un privilegio de agravio comparativo con relación al entorno trabajador. De otro lado, se introduce en ella pluses asistenciales, que pueden propiciar una práctica de picaresca o de cierta adaptación conformista a una realidad adversa de falta de empleo y derechos dignos, que promueve la beligerancia política y  movilizadora de IU. 

Estamos ante unos nuevos Estatutos de IU Madrid, que además de entrar en contradicción en muchos puntos con los Estatutos federales, introducen en la gestión económica unas regulaciones de sesgo elitista, cupular y de acusado centralismo, que no guardan coherencia con los principios generales introductorios.

VALORACION DE LA CONFERENCIA DE ESTATUTOS DE IU MADRID 17/12/2016

Democracia y soberanía limitadas.

“Los Estatutos de Izquierda Unida son la medida de su seriedad y compromiso democrático, de su unidad de acción y coordinación a todos los niveles, la garantía de la soberanía de sus militantes, la protección de la organización frente a injerencias desvirtuadoras y las normas que rigen nuestro  más firme y duradero compromiso con la mayoría trabajadora.

Sin embargo, consideramos que la propuesta de Estatutos Regionales que se ha presentado contiene graves contradicciones con esos principios y pueden resultar en una organización más débil, menos democrática, menos plural y menos federal. Creemos que contradicen y recortan las garantías de los Estatutos Federales.”

Esto señalábamos en la comunicación que dirigíamos a toda la militancia de IU Madrid ante la convocatoria de la conferencia que se ha celebrado este pasado 17 de diciembre. Conferencia que, lo primero que debemos concluir, vuelve a evidenciar la debilidad organizativa de la nueva federación madrileña. De las 81 asambleas constituidas (varias todavía esperan  ser reconocidas por una dirección que se resiste a normalizar la situación de los afiliados de IU no proclives a sus tesis) apenas 52 enviaron delegados. Veintinueve  asambleas, un 36% del total reconocido por la dirección regional, no han participado en el proceso de debate de la propuesta de estatutos. 

La votación final aprobó la propuesta presentada de nuevos estatutos con el voto favorable  de 32 delegados de los 163 elegidos, frente a 12 en contra y 1 abstención.

En cuanto a esos nuevos estatutos aprobados, confirman algunas de las consideraciones que avanzábamos en nuestro posicionamiento crítico  ante la propuesta oficial.

Así, diseñan una organización básicamente electoral al apostar por la territorialidad renunciando a la organización sectorial y, por tanto, a la presencia en los centros de trabajo; se introduce una inseguridad evidente en los métodos de votación al hacerlos depender de “propuestas metodológicas que se puedan presentar en cada reunión”; se avanza en la difuminación de la condición de afiliado al dar a los “simpatizantes” derechos hasta ahora vinculados a la afiliación (sin duda para motivar la anorexia militante que les puede permitir seguir “dirigiendo” la nueva federación y, de paso, disponer de  un censo favorable para cuando la ocasión lo requiera); se avanza –no todo lo que proponían- en la concentración de poder en la Comisión Coordinadora frente a órganos más amplios y representativos y a la propia organización de base o se aprueba la opacidad del censo en base a supuestas disposiciones de la LOPD.

En resumen, estos estatutos ponen en evidencia lo que la dirección actual entiende por “movimiento político y social”: una estructura cupular con acento de coalición y con derechos limitados para los afiliados (de los que si pudieran prescindirían). Un artefacto destinado a facilitar su desembarco en las instituciones, envuelto en retórica “rupturista”. Unas normas que rezuman desconfianza ante las asambleas de base.

Merece la pena remarcar como quienes, en otro momento, fueron adalides de la armonización estricta de las normas regionales con los estatutos federales, no han tenido reparo alguno ahora en vulnerar esos mismos estatutos federales con su propuesta.

Lo aprobado respecto a asambleas sectoriales, votaciones, papel de las asambleas de base y derechos de la afiliación,….vulnera lo dispuesto en la norma federal.

Pese a todo lo anterior, el bloque de enmiendas que impulsamos y que hicieron suyos otros delegados y delegadas, no solo dinamizo el debate en las asambleas y en el plenario de la conferencia, sino que fueron, en varios casos, aprobadas  alcanzándose, en otros, acuerdos transaccionales con la ponencia oficial. Así sucedió en materias como el reconocimiento de las asambleas de sector actualmente constituidas, competencias y medios  de las asambleas de base, periodicidad de las reuniones de órganos, programa electoral….y otras de menor calado.

Si atendemos a esto último y a lo igualado de muchas de las votaciones de la conferencia, concluimos como crecen el desacuerdo con la línea de la dirección regional y la desorientación ante la dinámica esquizofrénica de “superación” de IU en que se ha embarcado.  

Desde quienes impulsamos  “reconstrucción IU Madrid” nos reafirmamos en la disposición a sumar esfuerzos para reorientar nuestra federación y, en el caso concreto de los estatutos aprobados, a coincidir con cuantos compañeros y compañeras defienden una IU democrática y plural, soberana y federal. 

Madrid, 18 de diciembre de 2016.

    

   

Temperatura y sensación térmica.

Recientemente, Mundo Obrero informaba de una reunión de cuadros del PCE en la que la dirección trasladó la necesidad de transitar desde una orientación de “asalto”, vigente hasta ese momento, a otra de “asedio”. Se pasaba así de la inminencia de la “batalla final” contra los adversarios –sin duda, el régimen del 78 y sus servidores– a oficializar que la cosa –el fin de ese régimen– se iba a prolongar en el tiempo. Era una forma de empezar a digerir los resultados electorales de junio y el mapa político resultante, una forma de seguir retrasando el análisis honesto de una realidad que se obstina en desmentir la estrategia seguida en los últimos años.

Resulta curiosa la generalización entre los dirigentes de la “nueva política” del uso de terminología militar para referirse al momento político. Así, parte de la dirección del PCE remeda –también en esto– a Pablo Iglesias o Íñigo Errejón cuando hablan del paso de una “guerra relámpago” a una “de posiciones” para caracterizar la nueva etapa de Podemos. Por seguir el juego, señalaríamos a la dirección del PCE las muchas ocasiones –recogidas por la historia militar– en que un asedio ha finalizado con el cerco de los sitiadores. Pero la terminología militar, para su tranquilidad, sigue ofreciendo “salidas” en esa situación apurada: podrán comunicar a los cuadros comunistas la necesidad de una “retirada estratégica”. Esperemos que todo esto no acabe en simple desbandada. Indicios de ello hay.

Pero lo sustancial es cómo se ha podido mantener que se podía asaltar el poder y forzar una ruptura sin definir en qué consistía más allá de los objetivos que se pretenden, sin movilización social desde hace años y sin organización digna de tal nombre; cómo se ha podido presentar como real un proceso constituyente que nadie ve en el horizonte ni reúne el acuerdo social mayoritario imprescindible para su logro; y cómo todo esto ha podido ser así durante años e incluso aún hoy (ver informe al Comité Federal en MO de este mes de noviembre).

Hablar ahora, como vienen haciendo, de vuelta a la calle, de movilización social y de conflicto es el reconocimiento del fracaso de la línea seguida hasta aquí, de que nada de esto se hizo porque todo se fió al impulso electoral. Al impulso electoral de otros, para más señas.

Esa política voluntarista –que habla de Pepe Díaz pero tiene su mejor precedente en el “abajo la república burguesa, vivan los soviets” con que Bullejos recibió la II República– sólo se puede explicar por el mismo fenómeno por el que confundimos temperatura real, dato medible y objetivo, con sensación térmica, que es la reacción de un individuo concreto al estímulo de la temperatura, un elemento subjetivo.

Todo un sector de la izquierda de este país ha recorrido los últimos años bajo una sensación térmica que sólo ella sentía. Sin atender a la auténtica temperatura de la sociedad. Nunca estuvieron los intereses dominantes –y el orden que los garantiza– seriamente amenazados, pero la virulencia de la crisis del capitalismo y su versión española favorecieron un clima de deslegitimación que agrietaba el consenso social que necesita toda hegemonía. Algunos vieron entonces el “fin del régimen”.

Tras el ciclo electoral que parece finalizado, resulta evidente que el “momento político” ha cambiado. De un cuestionamiento social de los intereses y valores de la derecha política y los sectores inmunes a la crisis, hemos pasado a la consolidación de su hegemonía. Y la ausencia de alternativa creíble ha impulsado esa reconstrucción. Las operaciones mediáticas y políticas que hemos visto –y estamos viendo– para dificultar esa alternativa –sólo posible a partir de los materiales políticos y organizativos existentes– adquieren así sentido más allá del reality show al que pretenden habituarnos. La incapacidad y el oportunismo de los afectados favorecen el éxito de la operación. El deterioro inducido de IU ha jugado un papel en todo esto.

La recomposición en marcha de la izquierda –reequilibrio electoral y debates existenciales en todos sus componentes– puede desembocar en una crisis sin salida del PSOE y en un proceso –la confluencia de IU y Podemos– que solamente sirva para resolver equilibrios internos y aclarar los liderazgos orgánicos. De nuevo, entonces, se priorizará la “sensación” de los aparatos y dirigentes sobre las tareas útiles –políticas y organizativas– para la mayoría social. La preponderancia institucional y política de la derecha estará así garantizada para mucho tiempo.

¿Qué hacer en esta nueva fase política? Primero, desde luego, reconocer lo que tiene de novedoso. Si a los datos de la realidad española que hemos caracterizado añadimos los de la escena internacional, si al imposible “brexit” sumamos la elección de Trump, vemos cómo la cortina de incertidumbre va dejando a la vista un paisaje necesitado de nuevas coordenadas para orientarse. Las próximas elecciones francesas pueden significar un salto en el proceso de deconstrucción europea y un cambio de calado en la agenda política continental, y no precisamente en una orientación de progreso. Nada de todo esto estaba en nuestros debates sino como lejana posibilidad. Ahora son esas las tendencias de fondo.

La hoja de ruta que IU aprobó en su XI Asamblea Federal se ha demostrado hueca, caduca y carente de fundamento a los pocos meses de su aprobación. Seguir ensimismados en ella, como parece estar la dirección de IU, es mantener a la militancia y cuadros de IU en un debate falseado de inicio: la cuestión no es si la confluencia alumbra un “nuevo sujeto” sino si los trabajadores sienten que ese “nuevo sujeto” sirve para algo más que la supervivencia política de las elites de IU, Podemos o Equo; si con ello se va a resolver algo que hasta ahora no se ha resuelto –la hegemonía de la derecha– o si sólo es otro atajo a ninguna parte como fue la UP, fallecida y sin sepultar oficialmente; si va a sumar reconociendo pluralidades o sólo es la cobertura para un nuevo empobrecimiento de la izquierda sobre el que asentar liderazgos personalistas.

Esta nueva fase de la política en España no está sino apenas esbozada, y la izquierda que IU debe ser necesita precisar análisis, propuesta y discurso con los que garantizar los intereses, la organización independiente y la representación política de los trabajadores. Sólo así se superará la dicotomía en que parecemos atascados –mantenimiento/liquidación– y se enriquecerán desde la identidad propia los procesos de suma que nadie cuestiona. Para ello, cuanto antes se acepten las limitaciones de la actual orientación federal mejor. Antes de que el “sálvese quien puede” sea algo más que otro término a utilizar en reuniones de desorientados cuadros.

Marcos Ana, in memoriam

Marcos Ana y Victor Díaz Cardiel
Carabanchel 2009. Foto vía @SOSCarabanchel

Acercarnos a la gente y penetrar en los barrios hubiera sido una máxima que Marcos Ana hubiera compartido. Hoy con la resaca de la muerte, debemos seguir mirándonos en nuestros mayores para que su memoria se quede, en sus nombres ensangrentados con lo que sigue en las cunetas sin justicia ni reparación y nombres en el olvido, en la unidad de la izquierda tan perseguida y poco bien zurcida. Marcos se va, otros aún se quedan, algunos de los nuestros con el recuerdo aún vivo de grandes penas de cárcel, otras más pequeñas, y mucho militante anónimo con tareas irrelevantes, insignificantes, que no pasaran a la historia, ni tampoco sus cicatrices invisibles por las palizas y torturas del fascismo español, ni por el terror de sus pistoleros ni por la incertidumbre de pisar la cárcel, jóvenes, cargados de razones. Mudas sus pesadillas, nuestro reconocimiento mientras vivan es nuestro homenaje. Algunos presos políticos en nuestras cárceles son hoy todavía presente, ni siquiera memoria. Estar a la altura del sacrificio de estos hombres y mujeres es también estar por encima de batallas internas que no le importan a nadie. Estar a la altura no tiene que ver con la alegría ni con los gruñidos, no habita en la forma de la protesta ni en su frecuencia, sino en su fin último, en su inevitable sentido. Marcos Ana no fue sólo un rebelde, un antifranquista, un luchador de ideas incansable y un poeta, fue un comunista que quiso construir el socialismo. La izquierda social y política en Madrid ha sufrido muchas derrotas desde la transición; muchas pensábamos ayer con tristeza en una destrozo reciente de nuestras filas internas con la desfederación de IUCM en junio de 2014, una derrota de la política y de la capacidad de querer a los otros, a quienes nada tienen que ver con nuestras disputas pero nos esperan con sus problemas sin solución. Se deben superar las fracturas y unir y restaurar los pedazos de un colectivo que sin sus mayores no puede ser nada y sin su presente tampoco. Ese es el homenaje y nuestro deber, el que nos mandata el peso de sus años de cárcel, entre otras cosas. Hoy el dolor que arrebata la vida de un camarada con el último carcelero que ha venido a llevárselo, nos deja helados, pero no mudos. Pero hay otro dolor, uno que no nos impide la marcha, el de saber que no estamos haciendo bien las cosas, que nos quedamos en la superficie de una lucha por la que muchos y muchas arriesgaron sus vidas. Hay que penetrar en la batalla, allí donde los parias podemos organizarnos y levantarnos, unirnos, ser generosos y avanzar, sin sectarismo ni temores infantiles. Es verdad que cada momento puede ser histórico si miramos con altura y sabemos acertar. Y desde luego, por cada uno de esos momentos por construir, vale la pena luchar.

Conferencia de Estatutos IU Madrid

A toda la militancia de IU Madrid:

Ante el proceso estatutario que se inicia estos días, los componentes de la candidatura Reconstrucción IU Madrid de la última Asamblea Regional queremos haceros nuestra reflexión sobre la propuesta que os ha sido enviada.

Los Estatutos de Izquierda Unida son la medida de su seriedad y compromiso democrático, de su unidad de acción y coordinación a todos los niveles, la garantía de la soberanía de sus militantes, la protección de la organización frente a injerencias desvirtuadoras y las normas que rigen nuestro  más firme y duradero compromiso con la mayoría trabajadora.

Sin embargo, consideramos que la propuesta de Estatutos Regionales que se ha presentado contiene graves contradicciones con esos principios y pueden resultar en una organización más débil, menos democrática, menos plural y menos federal. Creemos que contradicen y recortan las garantías de los Estatutos Federales.

Primero. Se propone eliminar la definición de las asambleas de base como órgano soberano de IU para reducirlo a “principal órgano para canalizar la participación”. En definitiva, reducir un órgano soberano a un salón de actos, pero supeditado en última instancia a lo que digan los órganos superiores, perdiendo su capacidad de decidir cómo se aplica lo aprobado en sus propios ámbitos.

Este cambio da la vuelta por completo a la forma en que se toman las decisiones en IU. Con los Estatutos actuales, las bases hacen sus propuestas, los órganos superiores concretan y unifican todas las propuestas en una sola y las bases aplican lo acordado en conjunto pero siempre conservando su capacidad de interpretarlo en su propio ámbito: barrio, distrito, pueblo, ciudad o comunidad. Si las asambleas ya no son soberanas significa que están obligadas a obedecer al órgano superior, por lo que es éste quien toma la decisión y las bases quienes sólo pueden obedecerla. Las decisiones ya no van de abajo a arriba sino de arriba a abajo.

Nos convertimos en un remedo del Partido Popular.

Segundo. Igualmente, se elimina respecto a los Estatutos Federales la posibilidad de crear asambleas sectoriales, limitando la organización a la distribución territorial. Esta propuesta entra en contradicción con la apuesta federal de potenciar el carácter de movimiento político y social de Izquierda Unida, reactivando la movilización y el conflicto y evitando una excesiva institucionalización de “una izquierda dedicada casi en exclusiva a la gestión y cada vez más desconectada de la realidad concreta de la clase trabajadora”, en recientes palabras del coordinador federal de Izquierda Unidad, Alberto Garzón.

Tercero. Otras modificaciones llamativas de los Estatutos propuestos son la eliminación del derecho de los militantes a conocer el censo completo de sus asambleas, la implantación de formas de votación que ni siquiera se concretan ni enumeran y que pueden cambiar de una reunión a otra, la eliminación del derecho de las asambleas de base a gestionar sus recursos propios, la introducción de la figura de “activistas de referencia”, que supone una personalización de la protesta por encima de los colectivos o la desaparición de la obligatoriedad de IU Madrid de garantizar económicamente su propia estructura.

Por tanto, invitamos a todos los compañeros y compañeras de IU Madrid, sea cual sea su simpatía o adscripción, a defender la democracia interna y la soberanía de las bases aprobando unos Estatutos Regionales que sean una traslación fiel y respetuosa de los Estatutos Federales.

Salud y República.

Notas para un debate en IU, ante los nuevos hechos políticos y la nueva realidad

Compañeros y compañeras: nos encontramos ante una nueva situación política, tanto en el terreno internacional como en el nacional.

La autoría de este documento, emanada de personas elegidas en la Coordinación Federal de IU en el ámbito de la candidatura de “IU, sí; con más fuerza”, teníamos el convencimiento de que el análisis político de esos hechos comenzaría en la pasada reunión de la Coordinación Federal del sábado día 12 de noviembre, al objeto de propiciar el debate que es necesario en toda la organización. Pero no fue así. El análisis  presentado fue una mera descripción, y casi una relectura de noticias de prensa y datos  estadísticos.

No estamos en contra de nada sustancial de lo que en ese análisis se dice (por eso no votamos en contra), pero lo consideramos radicalmente insuficiente. De ahí que este documento se sitúe en el desarrollo y profundización del mismo. No queremos hacer un debate académico, sino  avanzar en valoraciones que permitan una práctica política lo más correcta posible.

No se trata de cuestionar los resultados de la XI Asamblea de IU. Ni Trump había ganado las elecciones presidenciales en EE.UU., ni se había formado el nuevo Gobierno, ni el PSOE se encontraba en una crisis profunda. Ningún documento podía tener en cuentcartel344a acontecimientos de esa envergadura, ni la dinámica que esos hechos van a introducir en la vida política del país.

Pero no podemos seguir trabajando como si nada de eso hubiera ocurrido, ni conformarnos con el análisis de los recortes de la prensa. La obligación de la Dirección política de cualquier organización es proporcionar los elementos fundamentales que permitan a la afiliación ajustar su actividad política práctica a la realidad.

Con toda modestia queremos contribuir a subsanar esa deficiencia. En modo alguno este documento es un catálogo de conclusiones, pero esperamos que sí ayude proporcionar  un esquema de problemas, circunstancias y valoraciones que permitan obtener ideas para fundamentar el trabajo.

Son los hechos los que avalan los análisis políticos y los que pueden cuestionar las teorías. Nosotros no seremos fieles a una hoja de ruta rápidamente envejecida.

florA.- La demanda de un debate profundo y serio sobre la nueva realidad política es urgente y debe comenzar ya.

I.- Nos encontramos ante un nuevo ciclo político que se caracteriza por:

a.- En lo internacional, el triunfo de Trump, que puede tener una envergadura casi sistémica (en función de cómo se desarrolle la pugna entre los dos modelos capitalistas de salida de la crisis, el representado por Clinton y las grandes multinacionales, apoyado en la expansión de la globalización, y el representado por Trump que considera que la globalización ha sido un error que hay que revertir).

b) En lo nacional, la constitución de un nuevo Gobierno, realmente un tripartito suave. Ese tripartito suave escenifica una representación teatral de la política en la que el PP se reserva la iniciativa, C´s jugará un papel de catalizador de propuestas más razonables, de acuerdo con los intereses del núcleo del capital dominante, y el PSOE jugará el papel de oposición “constructiva” y “eficiente”. No habrá ninguna facilidad para ningún otro tipo de oposición.

La lucha para abrirse un espacio reconocido por el electorado será muy dura y exige rediscutir nuestro trabajo en el marco de la nueva correlación de fuerzas parlamentarias.

II.-Ambas coordenadas sitúan muy bien la nueva realidad y obligan al análisis en profundidad que defendemos. Algunos elementos iniciales de ese análisis son los siguientes:

>  Estamos ante un nuevo ciclo político. No solamente ha terminado un ciclo electoral, sino también una etapa política. La formulación de tripartito suave tiene varias consecuencias:

a) No es previsible una legislatura corta, y más si se complica la situación internacional. El sistema político español concede una gran capacidad de iniciativa y gestión al Ejecutivo. Los mismos argumentos que se han utilizado para justificar la abstención se utilizarán para aprobar el “techo de gasto” y los presupuestos, con alguna concesión secundaria. Una vez hecho, el Gobierno puede condicionar cualquier propuesta que incremente el gasto.

b) La crisis originada en el PSOE tiene mucha más envergadura que un mero cambio de posición en la votación de investidura. Nadie en su sano juicio, sitúa a su Partido al borde del colapso para una operación relativamente limitada.

El régimen ha sabido recomponerse, como el capitalismo, y adaptarse a una realidad en la que la distribución de las fuerzas políticas ha cambiado y la crisis del bipartidismo no es determinante. Debemos profundizar en la naturaleza de clase de Ciudadanos y Podemos.

Hay que recordar para las faltas de memoria que “el régimen” ya ha hecho en España operaciones de la misma o superior envergadura, como fue la destrucción de la UCD y su sustitución por el PP (antes AP y con sólo 7 diputados).

>> Hemos hablado desde 2008 de que la crisis actual es una crisis global del sistema capitalista, comparándola en profundidad y alcance con la de 1929. Nadie más lo hizo, y eso permitió desarrollar un conjunto de políticas alternativas coherentes. Por tanto, no nos sorprende hablar de crisis de régimen (que sería sólo un aspecto de la crisis del sistema). La cuestión que hay que corregir, es que al igual que nunca dijimos que la crisis capitalista de 2008 era la crisis final del sistema capitalista, tampoco ha sido acertado creer que la crisis de régimen era final, con expresiones como “ahora o nunca” o “un nuevo proceso constituyente” al que no hemos aportado contenidos, y en el que hemos perdido la hegemonía en uno de los aspectos que sí habíamos trabajado, la república federal solidara. Las posiciones confederales no son las nuestras a no ser tras una discusión y acuerdo. Hágase ese debate.

Tampoco es correcto hablar de “fuerzas rupturistas”, cuando los contenidos de esa “ruptura” no están en la opinión pública ni son evidentes en los programas, ni existe una caracterización mínima de lo nuevo, es decir hacía qué se rompe. En la transición, la lucha entre reforma y ruptura, estaba bien caracterizada y la ruptura representaba una democracia representativa avanzada, aunque no se consiguiera.

>> Además, hay que ser cuidadoso en esta nueva etapa con la definición de “ruptura”. En la guerra económica y comercial que se avecina entre los intereses de las grandes empresas, Trump también adelanta el concepto de “ruptura” con la globalización. Trump es un síntoma de los nuevos neocon, y se vende como antisistema desde esas posiciones. Su entrada en escena puede variar el escenario Internacional. Y muy especialmente con la UE. Sin duda nos encontramos ante un reforzamiento del nacional capitalismo.

Debe quedar claro que en la otra orilla de la “ruptura” sólo tiene espacio un nuevo modelo productivo que cree las condiciones para un cambio político que permita la superación del capitalismo (no sólo del neoliberalismo). Lo que hemos llamado un nuevo país. Pero eso sólo lo defendemos nosotros y nosotras. Por tanto hay que resituar toda la política de alianzas y la propia concepción del Bloque Político y Social. Es decir, como construir una alternativa, aquí y ahora, a las políticas neoliberales ejecutadas por el PP y apoyadas por el PSOE, más aún tras la constitución de la gestora, y cuáles pueden ser sus programas viables.

Acierta la declaración política cuando dice que “la correlación de fuerzas entre restauración y ruptura es claramente favorable a la primera”. Y se debería añadir que eso ha aumentado.

Pero ello obliga a, no solamente describir, sino avanzar en el análisis de las causas y sacar las consecuencias para nuestra práctica política. Algo ha cambiado y algo hemos hecho mal. A los datos electorales hay que adjuntar el descenso de la movilización. Una alternativa con criterio de clase no avanza electoralmente con la movilización en retroceso. Discutir en serio y sin echar balones fuera es una necesidad en este aspecto.

>> La crisis del capitalismo se puede dar por superada en lo fundamental desde el punto de vista de los intereses del bloque dominante (aunque hay que atender a las consecuencias de la gestión de la Administración Trump).

Evidentemente, esa superación no se está produciendo a favor de la clase obrera y otros sectores populares. Cómo superar esa derrota debe ser una de las prioridades de nuestro debate.

Se ha producido ya una notable recuperación de la tasa de ganancia del capital, en base a la disminución de los salarios y el retroceso en el modelo de relaciones laborales. El Banco de España estima que en 2017 se podrá dar la crisis por superada. Obviamente, si no hay una nueva recesión.

>> Junto al acierto en la caracterización de la crisis, hemos cometido errores en este período. El fundamental de ellos es que no solamente fuimos incapaces de transmitir en la sociedad esa caracterización global (los sindicatos mayoritarios siempre hablaron de mera crisis financiera, otros de mera crisis monetaria -el euro-), sino que nuestra práctica política real no fue en muchos sitios coherente con esa visión. En nuestras propias filas predominó, en la práctica, una versión de la realidad social que ninguneaba la cuestión de la explotación capitalista para situarse en la mera distribución del excedente. En las instituciones, de forma muy amplia, no mantuvimos las mismas posiciones en los equipos de Gobierno que en la oposición, etc. Esto sigue ocurriendo y lo hace con más claridad aún. En este sentido una tarea urgente es analizar la experiencia de los llamados Ayuntamientos del Cambio.

>> Junto a ello, debemos hacer un análisis crítico y autocrítico de la experiencia que ya tenemos de la confluencia y la coalición con Podemos. Es notoria nuestra falta de visibilidad que dificulta cualquier propuesta hegemónica por nuestra parte y, si no se rectifica, lleva a la supeditación y a la irrelevancia. Seguir insistiendo en el “nuevo espacio político” (un nuevo eufemismo, anticipo del nuevo sujeto político) es seguir asumiendo la subordinación a Podemos: debate de investidura, ausencia en los medios, manifiesto de Oviedo, nuestros silencios hasta escuchar sus pronunciamientos, etc. Es necesario fortalecer a IU, y no para superarla (en el sentido de dejarla atrás o abandonarla, como señala la RAE en una de sus acepciones), sino para ganar en capacidad de influencia y hegemonía. IU no gestiona bien la coalición con Podemos (se pierden 4 de cada 10 votos de IU) y UP e IU no gestionaron bien los resultados del 20D y el 26J: no supimos leer el momento histórico, la correlación de fuerzas y las expectativas de la mayoría social progresista. La autocrítica es necesaria. Consolarse con la crisis del PSOE es absurdo y erróneo, pues dificulta la mayoría social de cambio y esperar que nosotros recojamos el descontento del votante del PSOE sin hacer nada, además de no ser probable (sólo recibimos una parte pequeña de los votos que huyen del PSOE), nos conduce a la autocomplacencia sin revisar la política.

>> Aspiramos a lograr la hegemonía entre las fuerzas populares. Pero la debilidad ideológica de nuestro trabajo durante bastantes años, es evidente. En la nueva situación, es en este campo donde la derrota ha sido más clamorosa, y superar eso una condición indispensable para cualquier futura política de transformación social. No solamente porque nuestra influencia en la sociedad y la cultura es muy limitada, sino porque la ideología dominante es también dominante en el interior de IU.

florB.- Por todo lo dicho, creemos que el debate debe tener los siguientes objetivos prácticos:

a) Superar una visión voluntarista e idealista del conflicto social (en todos los casos manifestaciones directas o indirectas de la lucha de clases). Hay que recordar que para “gestionar” un conflicto hay que ser conocido y reconocido por quienes participan en él. Además de eso tenemos importantes limitaciones objetivas por nuestro número y presencia real. Nuestro trabajo no es sustituir a los sindicatos, sino dar perspectiva general política a cada conflicto y vincular sus aspectos defensivos al cambio de sociedad. Eso no es nuevo.

La implicación en el conflicto social es necesaria pero es insuficiente. Es necesario un discurso claro, que dé certidumbres viables desde la izquierda al mundo del trabajo y las capas sociales precarizadas. Si no, lo hará la derecha (véase la victoria de Trump y el avance de la derecha extrema en Europa).

b) Abandonar la idea medieval de que basta cambiar el significado de las palabras (fundamento de algunas de las tesis del post marxismo, propias de Laclau y otros) para que cambie la realidad. Esto nos está llevando a errores importantes.

c) Recuperar la idea de que los llamados “espacios” políticos son idealizaciones vacías sin los procesos que en ellos se desarrollan, es decir sin los tiempos políticos. Eso permite entender la acumulación y la correlación de fuerzas.

d) Reforzar la vinculación de IU con los sectores sociales que quiere representar y con sus organizaciones. Son los que trabajan quienes paralizan un país y quienes amenazan con mayor profundidad el dominio del capital. Eso no se puede hacer sin los trabajadores organizados en sindicatos. Hay que fortalecer las relaciones con ellos y mejorar nuestro trabajo para influir democráticamente.

e) Combatir con fuerza el nuevo revisionismo que niega el papel transformador de toda la izquierda, privando así al movimiento obrero de sus experiencias y del análisis concreto de aciertos y errores, descargando toda la responsabilidad de la debilidad de la izquierda sobre el pasado, con lo que se ignora el papel de nuestros adversarios en la lucha de clases y nos auto impedimos la corrección de los errores del trabajo actual.

Todo esto no es un debate teórico, sino eminentemente práctico.

>> Hoy es fundamental discutir cual es el nivel de alianza/confluencia que corresponde al criterio de clase con el que cada fuerza política se dota. Y hacerlo a la luz de las experiencias ya habidas y de las posiciones políticas que cada uno adopta.  Debemos caracterizar a las posibles fuerzas aliadas, con un criterio objetivo y respetuoso (que incluye no participar en ninguna de sus luchas internas), recuperar nuestra independencia de análisis y valoración, tanto en los contenidos como en los tiempos. Hay que construir alianzas políticas y sociales en base a programas y políticas concretas y no sobre teorizaciones justificativas de decisiones ni conocidas ni discutidas y, sin embargo, ya tomadas.

Aprobamos acuerdos políticos y programáticos de geometría variable. Si creemos que el “cambio de régimen” va a venir de un sorpasso electoral en el campo de la izquierda que “obligue” al PSOE a subordinarse en un gobierno de coalición, es que no hemos entendido ni lo que nosotros mismos decimos.

Todo lo anterior implica también,

a) Un debate político e ideológico sobre el populismo, en todas sus formas, y contra el social liberalismo. Sin ello, seguiremos careciendo de fundamentación suficiente para crear hegemonía.

b) Incrementar el rigor en nuestras posiciones políticas y en su comunicación. Es necesario profundizar en construir alternativas solventes a los asuntos nucleares de nuestra sociedad, pues la realidad ha cambiado mucho en estos años: mercado de trabajo, salida de la crisis, precarización, pensiones, inmigración, aumento de las desigualdades, violencia de género, modelo de Estado, etc. No valen ya las consignas, las ideas preconcebidas o las soflamas para convencidos. La hegemonía que permite encabezar a la mayoría social no se construye desde la visceralidad ni desde la ocurrencia y esa mayoría social debe tener claro qué políticas se proponen. Hay que explicarse bien con esa mayoría, con respeto, no desde el paternalismo.

c) En aras del rigor, hay que dejar de utilizar de forma generalizada la expresión “la gente”. Porque no responde a un único colectivo. Hay muchos tipos y grupos de gente. Pues bien, hay “mucha” gente que quiere cambios, pero no quiere problemas y compromiso. De ahí la necesidad de modular y dotar de contenidos concretos a términos como ruptura o conflicto. Y como, lamentablemente, esa gente recibe sus análisis desde los medios y tiene una experiencia propia muy limitada y condicionada por el temor, son capaces de comprar el concepto de cambio vendido por Trump, y sus próximos en Europa. Por eso, hay que tener mucho cuidado con subirse al carro de los discursos y de los métodos populistas Discursos contra la política (por cierto, un residuo del franquismo sociológico) como el ”todos los políticos son iguales” (ahora, “menos nosotros”). Podemos estar abonando un campo para que otros lo cosechen. Tampoco hay que confundir la alegría y frescura en nuestros mensajes con la ocurrencia chabacana.

d) Recuperar la creación de empleo como la base fundamental de nuestra propuesta política y programática. Ya que no es así en el Programa de los 50 puntos de Unidos Podemos, situarlo prioritariamente en nuestra actividad institucional y en nuestra práctica política.

florFinalmente, entendemos que una confluencia política y organizativa que no esté dirigida por un criterio de clase no sería útil para ninguna de las fuerzas implicadas.

Hemos redactado este documento más como una propuesta de temas que de conclusiones, porque entendemos que el debate es común y las conclusiones también han de serlo.

Esperamos que te sea útil.

Nota 

Notas para un debate en IU ante los nuevos hechos políticos y la nueva realidad, es un documento realizado por el equipo de elaboración de “IU, sí”. Es decir, su autoría emana de personas elegidas en el ámbito de la candidatura de “IU, sí; con más fuerza” que forman parte de la Coordinadora Federal (antigua Presidencia Federal), órgano que se reunió el pasado sábado día 12 de noviembre.

Tras la reunión,  y al objeto de propiciar el debate que es necesario en toda la organización, es por lo que aportamos este documento con la intención de que sirva para situarnos en el desarrollo y profundización del mismo. No queremos hacer un debate académico, sino avanzar en valoraciones que permitan una práctica política lo más correcta posible ante hechos nuevos de excepcional relevancia que han aparecido ante nosotros y nosotras; como son la victoria de Trump, la formación del nuevo Gobierno y la situación del PSOE. Todo ello requiere un debate serio y profundo.

Os pedimos colaboración a todos y todas los que estéis interesados en que el debate se produzca y sea útil, para que este documento alcance la máxima difusión entre la afiliación y simpatizantes de Izquierda Unida.

Notas para un debate en IU, ante los nuevos hechos políticos y la nueva realidad

Comunicado de IU SÍ; CON MÁS FUERZA sobre las acusaciones de Pablo Iglesias a Cayo Lara

Desde IU SÍ; CON MÁS FUERZA queremos salir al paso de unas muy desafortunadas declaraciones del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en las que ha vertido unos calificativos referidos a Cayo Lara, ex coordinador federal de IU, claramente ofensivos y malintencionados. Cuesta entender el criterio utilizado por Pablo Iglesias cuando acusa a Cayo Lara de “miseria moral”, así como de opinar sobre el caso de Espinar desde el “rencor” después de que Lara haya valorado en su cuenta de Twitter: “Especular es especular. Y hacerlo con una vivienda protegida es especular, lo diga Agamenón o su porquero. Punto”.

Desde IU SÍ; CON MáS FUERZA queremos decir alto y claro que ya está bien de insultar a los demás como estratagema para crear confusión y escapar de unos problemas que están en unas explicaciones que se tienen que dar y que nunca llegan. Este asunto de Espinar viene precedido de otros casos en los que siempre se llega a la misma conclusión: la ley del embudo. Cuando se ha puesto el listón de la ética política tan alto no cabe recurrir, una vez tras otra, a la evasiva de la conspiración mediática. Nadie es culpable de que Pablo Iglesias se sienta rehén de sus propias palabras.
Con su ejemplar comportamiento tantas veces demostrado, el ex coordinador federal de IU ha situado su conducta, a lo que se ve, muy lejos de las posibilidades y la imaginación de algunos. Es una lástima este deterioro, porque lo cierto es que cuando los dirigentes políticos recurren a insultos frente a opiniones, manifiestan su debilidad.

El ex coordinador federal Cayo Lara ha demostrado, lo mismo en su etapa como máximo responsable de IU -por muy duras que fueran las circunstancias-, que ahora ya retirado de la primera línea política, un respeto y un saber estar que ya quisieran otros para su manejo diario. La militancia de IU así lo siente, pues vio en Cayo Lara al líder generoso que supo hacerse a un lado cuando entendió que el momento lo requería. Por tanto, insultar a Cayo Lara es insultar a la militancia de IU. Nada nuevo, ya ocurrió antes y vuelve a ocurrir ahora.

Finalmente, apelamos a la actual dirección de IU y a nuestro coordinador federal, Alberto Garzón, para que ponga las cosas en su sitio y, por supuesto, defienda el buen nombre y la honradez de Cayo Lara hasta situarle lejos de aquellos que, como método de despiste, siempre acaban embarrando el campo de juego para que sus propias carencias no se hagan tan evidentes.

1ª jornada de debate. 22/octubre/2016.

     Hemos debatido este día sobre dos aspectos de interés evidente para nuestra acción política: lo local y las posibilidades de la gestión de la izquierda tras las pasadas elecciones que desplazaron al PP e iniciaron una experiencia municipal nueva en tantas localidades de nuestra región. La realidad hoy de las propuestas de rescate –remunicipalización-  de servicios privatizados que prometieron programas entonces presentados.

   Y, como no podía ser de otra manera, un segundo debate sobre la actual fase y las políticas de Izquierda Unida.

   Para ambos debates hemos contado con unos ponentes que resumen bien los objetivos de este encuentro: conocimiento de los temas a debate y la voluntad de aportar a la construcción de un espacio federal con discurso y propuestas propias en el seno de IU.

   La participación de compañeros de Castilla La Mancha, Andalucía, Cataluña y País Valenciano se explica desde esa meta compartida.

   La dificultad en el desarrollo de propuestas de fondo en un marco regulatorio diseñado para obstaculizar  la puesta de las instituciones locales al servicio de las mayorías sociales y las estrategias posibles para superar esa realidad y la caracterización de la recomposición estratégica de la izquierda, en su forma, sujetos y contenidos, enmascarada tras los debates de unos y las crisis de otros, junto con la crítica razonada a la orientación en IU y la persistencia de la dirección en una retórica que la realidad viene desmontando, serian un rápido resumen de las conclusiones de un encuentro que tendrá continuidad. 

  Para que podáis sacar vuestras propias conclusiones os ofrecemos editado el audio con las aportaciones y ponencias del primer debate, seguros de su interés para enriquecer nuestro discurso sobre lo local.