Un acuerdo necesario para una IU Madrid plural

Carmen Domínguez y Lali Vaquero *

El pasado 28 de enero se celebraba la  reunión de la Asamblea Político Social de Izquierda Unida Madrid. Se trataba de la primera reunión de un órgano en el que residen, según los nuevos estatutos, las máximas competencias de dirección de la nueva federación de IU en Madrid, constituida  tras la desfederación de IUCM.

La elección de Sol Sánchez, a nuestro entender de manera  poco “edificante” en términos democráticos (de ahí nuestro voto en el órgano), como nueva coportavoz en sustitución de Chus Alonso, hizo pasar a segundo plano lo que consideramos puede suponer un gran paso para sacar a las gentes de IU en Madrid del bucle en que nos metió la decisión adoptada por la anterior dirección federal en junio de 2015 (desfederación).

En su intervención ante ese órgano, Mauricio Valiente como portavoz de la ejecutiva regional (ahora denominada Comisión Colegiada), comenzó por reconocer autocríticamente que no había habido “el tiempo necesario en los contactos iniciados” para incorporar al debate, como habría deseado,  una propuesta de  modificación de la Comisión Colegiada  que significara la incorporación a la misma de quienes en la asamblea regional de constitución de IU Madrid habíamos impulsado documento político y candidatura alternativos a los oficiales  y que hasta el día de hoy, por voluntad de esa mayoría que Valiente representa, permanecemos fuera de la dirección. En esa misma intervención se comprometía a trasladar esa propuesta a la reunión que deberá celebrar la Coordinadora Regional (CR) de IU Madrid.

El mismo día 28 de enero, Europa Press difundía unas declaraciones en las que Mauricio Valiente subrayaba, y así titulaba la agencia, que IU Madrid estaba “abierta a todos los que militaban en IUCM”.

Desde Reconstrucción IU Madrid saludamos esta nueva disposición de la dirección regional y, como señalábamos en Twitter, “más vale tarde –mucho– que nunca. Ahora, hechos”.

Y es que, efectivamente, los contactos entre nuestro espacio y la dirección se iniciaron semanas después de la asamblea regional del pasado abril sin concluir positivamente, dadas algunas diferencias de fondo que, esperamos, estemos ahora en condiciones de superar.

No nos parecía entonces, ni ahora, adecuado acordar una presencia en la dirección, garantizando así que ésta reflejara la pluralidad existente en nuestra federación, sin haber resuelto que esa misma pluralidad sea aceptada con plena normalidad en la estructura de la nueva IU Madrid. El fin de vetos existentes pero nunca argumentados respecto a compañeros; la aceptación de la existencia de asambleas siempre postergadas en su reconocimiento oficial como parte de IU o, todavía más  básico, la incorporación de compañeros y compañeras que sintieron la “desfederacion” como un atropello, pero que desean seguir siendo parte de IU sin renunciar a sus derechos y opiniones, son situaciones cuya superación  consideramos –deseamos– que anuncian las declaraciones de Mauricio en la APS y ante los medios.

Nuestra –posible– incorporación a la dirección regional seria así un paso natural, consecuencia del reconocimiento de la pluralidad de posiciones que nos identificamos con Izquierda Unida como proyecto unitario de la izquierda en nuestra comunidad y la reconocemos como marco de trabajo y debate compartidos.

A ese trabajo común y a ese debate permanente que caracteriza a la izquierda, estamos decididos a aportar nuestro esfuerzo y orientación política. Esperemos que ahora sí sea posible. 

(*) Carmen Domínguez es miembro de la Comisión Colegiada de IU Federal y de Coordinadora de IU Madrid. Lali Vaquero es miembro de la Coordinadora de IU federal y de la Coordinadora de IU Madrid. Ambas fueron candidatas en la lista de ‘Reconstrucción IU Madrid’ en la Asamblea regional.

Artículo publicado en cuartopoder.es el 16/2/2017

Combatir la anorexia de IU

Parece que tanto quienes apoyamos en la pasada XI Asamblea de Izquierda Unida los documentos y las candidaturas internas de “IU, sí; con más fuerza”, como ahora quienes se aglutinan alrededor de la mayoría –y con su relato de “fortalecer IU para superarla”–, confluimos en la necesidad de trabajar para una mayor fuerza de la organización. Es evidente que la influencia y visibilidad políticas de IU no pasan por su mejor momento. Basta el último ejemplo: la comparecencia ante los medios de comunicación, delante de los leones del Congreso de los Diputados, de un grupo de dirigentes de Unidos Podemos para presentar una propuesta para derogar la Ley de Racionabilidad y Sostenibilidad de la Administración Local. Una ley a la que IU había presentado en su día, con otras fuerzas, un recurso de anticonstitucionalidad respaldado por más de 3.000 municipios y construido con una gran participación de nuestros concejales y alcaldes. Ahora, el acto mediático ha sido a la mayor gloria de Podemos y de Pablo Iglesias y la presencia de los cargos públicos locales de IU, marginal y marginada.

Y es que la influencia política y la visibilidad de una organización no dependen sólo de las cuotas de relevancia dentro de un Grupo Parlamentario de coalición, sino principalmente del respeto por el propio trabajo.

Toda organización que se fortalece se supera, pero la palabra superar (“superar IU”) tiene cuatro acepciones. Una de ellas es “dejar atrás o abandonar algo como inútil o anticuado”. El equipo actual de dirección de IU debería aclarar si es ésta la que orienta su hoja de ruta real, porque los hechos (más adelante hablaré de las palabras) parecen confirmarlo.

Así, se propone caminar hacia un nuevo movimiento político y social. El referente en ese camino es Podemos y el acuerdo electoral un paso importante para ello, según los portavoces del equipo de dirección de IU. Ocurre que Podemos es una fuerza que no tiene en su estrategia nada que tenga que ver con convertirse en un movimiento político y social. Y más bien somos nosotros quienes estamos poniendo en cuestión el trabajo en las áreas y rebajando el peso real en las decisiones de la afiliación sin partido (bases fundamentales, ambas, del concepto de movimiento social).

Algunos dirigentes de IU consideran que es factible lograr la hegemonía suficiente en Podemos para cambiar esa estrategia. Otros han intentado antes el mismo camino con el PSOE y el éxito de la experiencia está a la vista. Pero, además, intentar esa hegemonía en las actuales condiciones tiene dos graves riesgos: el primero, entrar en la batalla interna de Podemos, lo que me parece un grave error. El segundo, negociar con Podemos las cuestiones relacionadas con el acuerdo electoral más desde la perspectiva de su correlación interna de fuerzas (es decir, en la práctica, con la lógica de un grupo interno) que desde la defensa de las posiciones de IU, lo que crea una dinámica de irrelevancia (más aún si el objetivo es “dejar atrás” IU).

Izquierda Unida ha aprobado un Plan Estratégico que sitúa temporalmente el objetivo de consolidación de ese nuevo movimiento político y social en el inicio de la campaña de las próximas elecciones municipales, autonómicas y, por cierto, también europeas. Se argumenta por la dirección que este Plan Estratégico se sustenta en los documentos aprobados mayoritariamente en la XI Asamblea y, por tanto, no es discutible y genera un Plan de Acción que, por la misma argumentación, sólo es mejorable técnicamente. De hecho, en la Asamblea Política y Social (máximo órgano de IU) donde se aprobó, sólo se añadieron unos escasos renglones a la propuesta inicial.

Las dos cuestiones de fondo de ese Plan son, por un lado, que introduce una metodología nueva (aunque antigua en otros campos e influencias), en la discusión y elaboración política de una fuerza alternativa de izquierdas. Se abandona el método dialéctico.

Por otro lado, se produce una auténtica transmutación de los conceptos, muy propia de las elaboraciones postmarxistas. Así, clases populares sustituye a clase trabajadora, conflicto a lucha de clases, precariedad a explotación, superar IU a fortalecer IU, etc. Se cree que el cambio del concepto, cambia la realidad.

A quienes pensamos que el marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción, nos parece positivo investigar y desarrollar la teoría para dar respuesta a problemas nuevos, que no podían ser explicados antes. Pero no estamos ante eso, sino ante un intento de hacer estéril la teoría, para evitar un análisis coherente. El resultado no se refiere, pues, a la realidad concreta para interpretarla correctamente y transformarla, sino a un mundo idealizado.

Así han sido posible teorizar el “ahora o nunca”, el “asalto a los cielos”, la “crisis de régimen” o los “espacios de confluencia” ignorando el tiempo y la experiencia históricos y, con ello, la correlación de fuerzas y el análisis concreto de la realidad.

Como consecuencia de todo lo anterior podemos afirmar que Izquierda Unida se encuentra hoy en un proceso de anorexia, que políticamente significa una anemia organizativa, que hace que en los procesos de consulta directa a la militancia en cuestiones de la mayor importancia apenas se llegue a una participación del 30%. Además la zozobra en la afiliación, que duda de si en las próximas consultas electorales nuestros candidatos irán empotrados en otra fuerza (nuestra presencia municipal es muy atrayente), como ya se intentó el 20D, o mantendrán el programa y la presencia de IU. Hay que añadir una creciente irrelevancia política por lo que parece una subordinación de la iniciativa política a Podemos y, sobre todo, la aparición de una práctica política basada en una fundamentación teórica -no discutida en ningún sitio- que propugna que la izquierda que quiere superar el capitalismo (aquí sí, dejarlo atrás) ha fracasado en avanzar en la transformación de la sociedad con ese objetivo en Europa (aunque se calla que ninguna otra fuerza lo ha intentado siquiera) y que es la hora de un supuesto “Partido de las Clases Populares”.

Las consecuencias de esta dinámica no nos son desconocidas. En Cataluña y en Italia, por ejemplo.

Es la hora de revertir el avance de la anorexia en IU. Todos los que hablamos de fortalecerla deberíamos estar interesados en ello. Con un objetivo claro, en mi opinión: los trabajadores y trabajadoras de este país deben tener un sólido referente político y social, capaz de defender sus intereses en el proceso de transformación de la sociedad, partiendo del criterio de que la contradicción capital/trabajo es el “palo de pajar” de las sociedades capitalistas y articula las demás contradicciones y que la explotación, la apropiación privada de la plusvalía y la alienación son núcleo de esa contradicción. Eso no excluye los acuerdos electorales y políticos con otras fuerzas, sean populistas o reformistas. Al contrario, sólo eso puede garantizar la eficacia transformadora de esos acuerdos.

Para ello no hay otro camino que iniciar urgentemente un análisis concreto de la experiencia que hemos acumulado en estos meses. No se trata de darle la vuelta a ninguna Asamblea, ni siquiera de empezar el debate por la Hoja de Ruta discutida y acordada. La cuestión es que en el relieve de la ruta ha habido modificaciones y han aparecido puertos de montaña importantes. La salida de la crisis de acuerdo con los intereses de la burguesía, la atonía de la movilización y la situación del PSOE son buenos ejemplos. Y, por supuesto, no puede haber ninguna agenda oculta a la militancia.

Es imprescindible mantener en ese debate el método dialéctico, que permita la discusión de las posiciones contrarias y su solución en una síntesis superadora, lejos de cualquier mezcolanza pastelera y, al mismo tiempo, procurar la mayor participación en la discusión.

Es necesario mantener y llevar a la práctica política las elaboraciones por un nuevo modelo productivo que oriente una salida de la crisis progresista y sea la base de un nuevo país.

Y finalmente, para muchos de nosotros, está claro que lo que demanda el futuro es la izquierda necesaria con criterio de clase (como han sabido defender muchos de nuestros compañeros y compañeras en el País Valenciá), que no va a desaparecer en la hojarasca de los intereses transversales de la pequeña burguesía populista (“ni izquierda ni derecha”). Muchos de ellos pueden ser respetables, pero no son los nuestros.

Insisto, para que quede claro, en que seguramente es necesario llegar a acuerdos políticos e institucionales con el reformismo y/o con el populismo, siempre que sea sobre bases programáticas y con prácticas recíprocamente respetuosas. IU lo ha hecho casi siempre que ha sido necesario y posible.

Pero no compartimos con reformistas ni populistas concepción general del mundo, objetivo estratégico de nuestra práctica política ni análisis de fondo de los ejes de la sociedad en la que vivimos. La unidad es deseable y positiva en los aspectos en que está justificada y cuando es posible. Más allá es otra cosa.

(*) José Antonio García Rubio es responsable de Empleo y Relaciones Laborales de IU. el

Artículo aparecido en cuartopoder.es 18/10/16

Comunicado de prensa 18/8/16 IU sí; con más fuerza

Desde ‘IU Sí, Con más fuerza’ queremos mostrar toda la solidaridad y apoyo a 49 compañeros y compañeras señalados como “prorrusos”, por posicionarse en contra del Golpe de Estado llevado a cabo en Ucrania.

Esta semana se han conocido los denominados DCLEAKS o dicho de otra forma documentos de varios departamentos de las organizaciones de G. SOROS. Destacan entre ellos los vinculados a la ‘Fundación para una Sociedad Abierta’, instrumento utilizado para financiar a diferentes organizaciones y que se extiende a todos los ámbitos geográficos.

En este comunicado nos vamos a centrar en dos aspectos concretos de la información de los DCLEAKS.

El primero, pero no necesariamente el más relevante, es el informe de la consultoría KUMQUATCONSULT que bajo un titular sugerente, recoge un listado de europarlamentarias y europarlamentarios que serían “potencialmente” cercanos a alguna de las causas defendidas por la fundación de Soros. En la elaboración de esa lista, donde aparecen los eurodiputados de IU, PCP, AKEL…, se han seleccionado 11 comisiones de trabajo de las 20 existentes, y que además en algún momento han firmado declaraciones, resoluciones o mociones vinculadas con los derechos humanos, no-discriminación, migraciones, asilo, etc. por eso aparecen 226 eurodiputados y eurodiputadas.

Si se han establecido otros criterios habrá que preguntar a la consultora cuáles han sido, pero lo que no cabe duda es que es un corta pega de la actividad parlamentaria y no eurodiputados contactados y al servicio de Soros y el imperialismo como se ha pretendido dar a entender en algunos medios y redes sociales, que por cierto no se hacen nunca eco de la actividad parlamentaria de las eurodiputadas a las que señalan y acusan.

El segundo y este si es el más importante, es la lista que señala 49 nombres como “prorrusos” o generadores de opinión a favor de Rusia, que se han posicionado en contra del Golpe de Estado llevado a cabo en Ucrania. Una lista de la que no sabemos cuáles pueden llegar a ser sus consecuencias.

Y es aquí donde queremos poner el foco, por su gravedad, la gravedad de que un supuesto “filántropo” como se quiere hacer aparecer a Soros, pague unas importantes cantidades de dinero para establecer estas listas negras.

Es preciso destacar que incidir en otros aspectos es diluir la gravedad de la existencia de esta lista y de quienes la han elaborado y los intereses que representan.

Para nosotros IU Sí, con más fuerza no hay duda de cuáles son los intereses que subyacen en ello, y es evitar que existan voces críticas y, con un margen más o menos amplio de influencia, que dificulten el avance del capitalismo y las nuevas formas de imperialismo.

Paloma López Bermejo IU Sí, con más fuerza.

Por la reconstrucción de IU en Madrid

Publicado en Cuartopoder: 1/4/2016 08:17

Lali Vaquero y José Andrés Llamas *

Lali_Vaquero Jose_Andres_Llamas

Los próximos días 2 y 3 de abril tendrá lugar en Madrid la asamblea de constitución de la nueva organización de IU en nuestra región. Tras la desvinculación a la que fue sometida IUCM por la dirección federal en junio del pasado año, los miles de hombres y mujeres que formaban parte de ella sufrieron la misma suerte, viéndose obligados a un tortuoso proceso de reafiliación debido a un intento de ‘matar moscas a cañonazos’. Es así como puede ser catalogada la decisión de buena parte de la dirección federal de IU, que pretendía así castigar a la dirección de la federación madrileña por incumplir reiteradamente sus mandatos.

Después de esa desproporcionada y a todas luces desmesurada decisión, que casi un año después ha conllevado la pérdida de gran parte de la afiliación que tenía la federación madrileña, es el momento de volver a poner en marcha el proyecto de IU en la región de Madrid. Un proyecto político netamente de izquierdas, defensor de los intereses de la clase trabajadora, leal a su bagaje histórico, a sus luchas y conquistas y que no renuncia a confluir con otros movimientos y fuerzas transformadoras, pero eso sí, siempre desde el respeto a su identidad y a su cultura y a la del resto de organizaciones con las que decidamos caminar.

Fuimos críticos con aquella decisión y seguimos siendo críticos con la oficialidad de la nueva IU que pretenden crear en la Comunidad de Madrid. Por ello decidimos formar parte de un numeroso grupo de militantes en la región que quieren impulsar la reconstrucción de la nueva IU en base a la negociación y el acuerdo, pero sin renunciar a lo que representa y puede seguir representando nuestra organización, tanto hoy como mañana.

Las pasadas elecciones autonómicas y, sobre todo, las municipales, vinieron a clarificar la equívoca e ineficaz posición de los que defendían, y siguen defendiendo actualmente, que IU debía virar su rumbo hacia modelos asociados a los nuevos partidos emergentes, más concretamente hacia Podemos, tanto en lo político como en lo organizativo. Esta propuesta errática –mantenida en Madrid, entre otros, por la dirección actual del PCM con su secretario general al frente-, solo ha servido para desilusionar y despistar a nuestros afiliados, afiliadas y simpatizantes y para desfigurar y difuminar la existencia de un proyecto claramente de izquierdas en nuestra comunidad.

Los acuerdos alcanzados en las municipales de Madrid Ciudad, en la que IU accedió a diluirse en ‘Ganemos’ mientras Podemos mantenía su autonomía como interlocutor en su relación bilateral con esa marca, demostraron la voluntad de plegarse a las directrices de la nueva formación por parte de los que ahora también pretenden encontrar ‘sujetos superadores’ no se sabe muy bien de qué, dónde y con quién.

La famosa ‘ventana de oportunidad’ que debía abrirse y aprovecharse ‘ahora o nunca’ en las pasadas elecciones generales ha evidenciado su carácter oportunista y ser un mantra construido sobre un endeble andamiaje argumentario. El nuevo bipartidismo de dos caras y el insuficiente retroceso de las dos principales fuerzas políticas tanto en nuestro país como en la Comunidad de Madrid prueban que los análisis en torno al fin de ese modelo o ‘régimen’ eran algo más que apresurados.

Tal vez llegó tarde la reivindicación del legado de IU, de sus luchas y de sus logros a lo largo de los últimos 30 años por parte de los que llevan más de año y medio desarbolando y desprestigiando, no sólo el discurso en defensa de la clase trabajadora, sino también a los que sí hemos defendido la necesidad de mantener unos principios y unas señas con las que se identifica y nos reconoce la gente de izquierdas.

Quienes impulsamos y suscribimos el texto alternativo al oficialista de cara a esta asamblea constituyente de IU en Madrid creemos firmemente en la vigencia del proyecto de IU y en la necesidad de potenciarlo en unos momentos como los actuales, en los que la política y los relatos que se construyen en torno a ella se hacen sobre nebulosas, con conceptos y términos de fácil digestión para el gran público, donde se diluyen las ideas y los principios, donde se apuesta por una presunta radicalidad democrática basada casi exclusivamente en las ya no tan nuevas tecnologías y en el contacto artificial y virtual con los militantes.

No creemos en personalismos ni en una democracia tutelada desde los medios de comunicación y, precisamente por ello, no queremos una organización deformada y orientada hacia esas prácticas. Sabemos el terreno que pisamos y con quién nos la jugamos, que hay que adaptarse a las reglas del juego. Pero también somos conscientes de que nuestra organización no puede ni debe plegarse a la figura de un líder, porque somos y siempre hemos sido un proyecto colectivo que no tuerce su rumbo en función del timonel y es precisamente ahí donde reside nuestra fuerza.

Las personas que apostamos por la alternativa al oficialismo que dirige eventualmente esta federación confiamos en que la nueva IU en Madrid sepa coger impulso para superar las contradicciones del sistema y que ponga en primer término los problemas que acucian a la mayoría social trabajadora en nuestra región.

Las cosas no serán fáciles. Los malos resultados obtenidos en las últimas elecciones generales nos indican que el esfuerzo que tendremos que hacer en Madrid será mayúsculo. Por ello, necesitamos una IU que sea capaz de dialogar y confluir desde el respeto a la identidad de cada organización, basada en un programa común en el marco del Bloque Social y Político que defendemos.

Por ello apelamos a la movilización real de los afiliados y afiliadas de IU, a que se revitalicen las sedes y que la política vuelva a las calles, ‘que ya es hora de pasearnos a cuerpo’ como decía Gabriel Celaya. Una IU más viva, donde los debates se realicen entre personas de carne y hueso y no sólo entre perfiles anónimos y en escuetos espacios de 140 caracteres. Debemos emplear todas las herramientas a nuestro alcance para difundir y lanzar nuestras ideas y propuestas, pero esas tecnologías no pueden ni deben sustituir los debates en profundidad que debemos mantener entre nosotros y con la sociedad.

Las personas que suscribimos el documento alternativo al oficial trabajaremos por una organización amplia y abierta, integradora de cuantos compartan con nosotros los mismos objetivos más allá de las luchas puntuales en las que estemos. Por eso abogamos porque esta asamblea constituyente sirva para superar las fracturas internas y nos ponga a todos y a todas a construir una IU capaz de transformar Madrid desde ya.

(*) Lali Vaquero y José Andres Llamas son los candidatos de Espacio Plural a las portavocías de la nueva IU de Madrid