LINEAS PARA ORIENTARSE TRAS EL 26J Y, DE PASO, ANALISIS BASICO SOBRE LOS RESULTADOS.

Estas elecciones, en sus datos aritméticos, sugieren algunas conclusiones fundamentales para cuya explicación detallada tenemos necesidad de tiempo e información más completa de la que ahora, a pocas horas del cierre del escrutinio, disponemos. Seria, por ejemplo, de gran utilidad un estudio sobre el comportamiento electoral de las clases sociales.
Superar los mensajes de todos los partidos que, como en cada proceso electoral, analizan el resultado desde un prisma favorecedor de sus intereses, es imprescindible para extraer elementos útiles para interpretar –intentarlo- las corrientes de fondo que los resultados reflejan. Pero desde IU, sobre todo, lo será huir de esas conclusiones tan orientadas a la interiorización que solo reproducen, apoyadas en algún dato traído por los pelos, las posiciones previas de las partes (nada más cerrar las urnas los tuits de júbilo o, por el contrario, alarmando del “fracaso electoral”, delataban sin margen de error a sus redactores).
Concentrémonos en los elementos identificables más “pacíficos” y, al tiempo, con mayor carga política de futuro.
1. Se consolida el retroceso del bipartidismo aunque pasa del 50,73 en diciembre a 55,69 ahora, muy lejos en todo caso de ese más del 80 % a que la suma de PP y PSOE nos tenía habituados. Resultado del deterioro político institucional y desprestigio de los partidos, el juego con 4 protagonistas es uno de los elementos que la crisis ha instalado con sus vertientes de dificultad para la constitución de gobiernos e inestabilidad (tampoco ahora parece sencilla la formación de gobierno). El que esta característica se mantenga o, como en la transición, evolucione hacia un nuevo bipartidismo favorecida por la legislación electoral (circunscripciones) vendrá muy condicionado por el “cansancio” del electorado
ante la incapacidad de los partidos para el acuerdo y la consiguiente falta de gobiernos estables que pueda llegar a ser sentida como negativa para su vida “real” (algo de esto puede estar ya tras el repunte del PP en estos 6 meses).
2. Ese equilibrio a cuatro se escora a la derecha. El avance de más de 4 puntos del PP compensa con creces el retroceso de Ciudadanos de menos de uno. Los 6 nuevos diputados del centro derecha ponen más cerca un gobierno del PP sobre todo porque alejan el punto de equilibrio con la izquierda (169 frente a 156 ahora, 163 frente a 161 el 20D). La derechización es uno de los resultadoslo que ya está siendo utilizado desde el PSOE y aledaños para responsabilizar a Podemos como culpable de estas segundas elecciones al no haber votado la investidura de Pedro Sánchez.
3. Pese a su retroceso en Galicia (pierde un escaño y más de 60000 votos en el único territorio en que el bipartidismo repunta) las confluencias se confirman como primera fuerza política en Euskadi y Cataluña. El desplazamiento en estos territorios de las fuerzas nacionalistas y, especialmente, de la dinámica independentista como factor asfixiantemente hegemónico en el debate público, es una de las conclusión de mayor calado de los resultados electorales de este 26J.
4. Las encuestas han vuelto a fallar. Ni la participación fue menor como se anunciaba (hasta 5 puntos respecto a la cita de diciembre) ni el voto se distribuyó como preveián. Unidos Podemos fue el gran afectado al competir con unas expectativas que confirmaban su apuesta por el sorpasso y medirse con el PP como su alternativa y que no se concretaron finalmente.
Bien. Estas serían las principales conclusiones de lo que se ha votado este 26J. ¿Cuáles son los efectos en el panorama político inmediato y en el equilibrio de los partidos?
1. Aunque las opciones para la formación de Gobierno priman a un PP que sale reforzado y que si en diciembre era el damnificado ahora es el único que mejora en voto, escaños,… y puede dar por superada la etapa más negra de su reciente historia alegando el “perdón” del electorado tras recuperar casi 700000 votos de Cs, la tarea no parece sencilla. El apoyo de Ciudadanos no bastara (169) si funciona la coalición negativa de todos los demás. El PP se impulsa pero no se garantiza el gobierno ni una legislatura tranquila.
2. El PSOE empeora sus resultados de diciembre pasado. Pierde 5 escaños y, lo peor, se complica un posible acuerdo con Ciudadanos pues ambos menguan en 13, sumando juntos menos que el PP en solitario. Si vemos su territorio electoral comprobamos como, elección tras elección, profundiza en su carácter de opción del meridiano español. Solo es hegemónico en 3 provincias. Todas andaluzas.
Aun así, la victoria del PP en Andalucía limita las opciones de Susana Díaz a la hora de exigir responsabilidades a un Pedro Sanchez que, con el menor apoyo electoral de la historia de su partido, aparece casi como un triunfador al mantenerse en segunda posición y evitar el anunciado sorpasso. Ahora sí, seguramente el PSOE renunciara a cualquier aventura de imposible mayoría de gobierno. Pese a esto podemos pensar que no colaborara en un gobierno PP. Su necesidad de poner “tierra de por medio” con Podemos será, muy posiblemente, el eje de su actuación.
3. Podemos aparece como el gran, casi único, perdedor de la jornada (acompañado en el luctuoso título por la otra estrella de la emergencia que retrocede 8 escaños pese a unas encuestas que premiaban su disposición al pacto). No es tanto su resultado como el incumplimiento de unas expectativas creadas y apoyadas por un historial de éxitos que las encuestas –todas las encuestas- volvían a revalidar para este 26J.
No fue así y lo que todos intuíamos afloro. Creada para ganar, la “máquina de guerra electoral” de que hablo Errejon ha entrado en una etapa que evidencia diferencias de fondo. La convivencia de proyectos u orientación parece difícil de mantenerse. No es buena noticia pues, más allá de otras consideraciones, ha conseguido agrupar el voto de una ciudadanía descontenta (la misma que recorre todos los cuerpos sociales en Europa y se expresa de manera muy diferente políticamente) sobre una plataforma política indudablemente progresista y de izquierda.
La crisis interna será catalizada a partir de la valoración del acuerdo de coalición con IU. Un acuerdo que les aleja de la transversalidad famosa y les ancla en la izquierda que nunca reivindicaron (el “confuso espacio” en palabras de Monedero).
Si, además, el acuerdo ha supuesto que ceden 5 escaños a IU además de lo que pueda suponer económicamente, los motivos e intereses en el cuestionamiento de la coalición no nos pueden resultar extraños.
Es la evolución interna de Podemos con el debate que parecen haber iniciado lo que, paradójicamente, puede dar por acabada la experiencia de Unidos Podemos. Consulta interna por medio, evidentemente.
Una idea final sobre este asunto: en Italia el Movimiento 5 estrellas ha superado crisis internas diversas y, como acabamos de ver, goza de muy buena salud electoral. Precipitarse en escribir el epitafio de Podemos es muy aventurero. Aquí y allí la respuesta para la reorientación de quienes han encontrado en esas fórmulas que, a veces simplificamos como “populistas”, su opción de voto depende en buena parte de la izquierda política y su configuración concreta.
Y nosotros (que nos queremos tanto)?
La coalición con Podemos no ha funcionado y sus resultados quedan lejos de lo que se podía esperar aun sabiendo que las sumas en política no son mecánicas. Aun así, y para evitar fugas fáciles hacia ninguna parte, resulta necesario que tengamos bien presente las posibilidades reales para IU de ir en solitario en esta convocatoria si valoramos la situación orgánica y, especialmente, la quiebra financiera. Eso sin considerar el impulso concreto electoral que pudimos analizar en diciembre y que no auguraba nada fácil sobrevivir en un escenario de polarización previsible aun con el repunte que nos auguraban las encuestas antes de la convocatoria. Esas mismas que han errado sus demás previsiones.
Desde ese punto de vista, la coalición era la opción posible. Una coalición que, por lo demás, era la formula jurídico política que nosotros habíamos defendido frente a otras (partidos instrumentales, agrupación electores) en la larga pelea interna de Madrid. Una coalición que no podía tener una fácil aceptación entre las bases de IU reacias lógicamente a compartir tarea electoral con quien hasta ayer las despreciaba públicamente.
Con todo ello, la coalición no ha funcionado. Todo parece apuntar a que el millón largo de votos extraviado ha recalado en la abstención que se ha incrementado en una cifra similar. Debemos analizar con datos y sin apriorismos esta cuestión. La cuota de esa a abstención procedente de votantes de IU o de Podemos esta por determinar. Con seriedad, sin improvisaciones al servicio de conclusiones interesadas.
Si Podemos acepto un acuerdo con IU que hasta entonces había rechazado era por la evidencia del desgaste que ya
sufría la “marca” y, especialmente, la figura de Pablo Iglesias. La campaña, con los bandazos y declaraciones contradictorias por su parte, parece haber profundizado esa tendencia y el desapego de parte de su base electoral. También aquí merece atención el efecto que haya podido tener entre sectores de su electorado el acuerdo con IU.
En IU, el deterioro, expresado en el alejamiento de sectores de la organización y la pasividad de otros, es también resultado de la cristalización del conflicto interno sin aparente salida. Solo en fecha tan reciente como la asamblea federal, la aparición de la lista y documento alternativo al oficial -Iu si con + fuerza- esta siendo capaz de canalizar en positivo ese sentimiento difuso y extendido de desacuerdo con la orientación y prácticas de la dirección federal. Ya hemos analizado esto en otras ocasiones y sabemos de nuestra contribución en ese esfuerzo.
El fracaso no obstante para IU, para nosotros, debemos referenciarlo en términos políticos. El retroceso en las principales ciudades que hace un año protagonizaron la derrota del PP en las municipales, Madrid entre ellas, con ser una fuerte medida de ese fracaso es nada comparado con que el 26J se salda muy seguramente con la imposibilidad de desalojar al PP del gobierno. Y eso, revertir sus políticas de agresión a los trabajadores con la construcción de una mayoría política alternativa, era el objetivo de fondo de esta etapa. Esa es la medida real del fracaso de Unidos Podemos.
Posiblemente, en otros planos, el saldo sea positivo (mayor presencia institucional en ambas cámaras, ingresos financieros imprescindibles y una evidente mayor visibilidad en los medios). Ya iremos viendo, pero el principal objetivo político parece hoy más inalcanzable.
Impulsar este reconocimiento de la realidad y la necesaria autocrítica debiera ser una cuestión a plantear en los
órganos de dirección regionales y federales. Debemos rellenar con nuestra propuesta las evidentes carencias que tiene la lectura oficial.
¿Qué hacemos ahora?
Si fuéramos capaces de prescindir de la clave interna como aquello que determina nuestra visión de conjunto y volviéramos nuestra curiosidad hacia fuera a la hora de buscar lo que nos une y que nos justifica como militantes políticos, no nos resultaría tan difícil concluir las tareas que la realidad pone ante nosotros.
Unidos Podemos mantiene la posición y el número de escaños de la suma (69+2) y sus más de 5 millones de votos, pese al millón perdido de la suma. Todo indica que seguirá como coalición. El retroceso y las diferencias internas en Podemos pueden jugar a favor de nuestras posiciones sobre la “orientación ” de la política de confluencia aprobada en la asamblea federal. En cualquier caso, la relación y entendimiento con Podemos debe entrar en la etapa de normalización y competencia política habitual en estas situaciones. Aunque la existencia de la coalición introduzca un elemento propio y más estrecho en esa relación, el ejemplo del PSOE y nuestra colaboración/pugna con el nos debe ser útil.
Intervenir en la realidad social desde IU nos debe llevar a considerar la lamentable situación de la movilización social. El gobierno que parece más probable, las exigencias del déficit señaladas desde Bruselas y que, a buen seguro, desembocarán en nuevas agresiones y recortes, deberán encontrarnos en la organización de esa movilización que hoy no tiene apenas papel en el escenario político español.
En el interno de IU Madrid como bien sabemos la plena incorporación aún está pendiente. Como abrir la cuestión de la ejecutiva regional una vez nuestros compañeros se incorporan a la ejecutiva federal, son tareas pendientes desde la asamblea. Debemos tomar la iniciativa una vez superadas las elecciones y hacer de la plena normalización interna una cuestión en el orden del día y no permitir su invisibilización.
La reconstrucción de IU que reclamamos y nos identifica, depende en buena medida de nuestra iniciativa sin precisar mucho más que eso.
La constitución de asambleas pendientes que reúnen las condiciones fijadas en los estatutos; el impulso al funcionamiento y trabajo externo de las ya constituidas (ahora mismo actos y encuentros para analizar el 26J con presencia de los compañeros que ya tenemos en la ejecutiva federal) o la creación de las áreas para retomar el trabajo hecho y la elaboración….,todo esto impulsaría nuestra posición y, muy importante, nos colocaría en una vía de trabajo e intervención que ayudaría a superar el estancamiento que sufrimos como IU Madrid y como espacio propio.
También en nuestra última reunión se situaba el relanzar la comunicación y trabajar un encuentro para un debate más tranquilo y de fondo sobre aspectos centrales de la realidad política (p.e. la cuestión europea).
En resumen, mucho que hacer y cómo está por medio el verano, esperemos que volvamos todos y todas con las pilas recargadas.