Comunicado IU sí; con más fuerza 28/4/16

En la Presidencia Federal celebrada ayer se aprobó abrir el proceso de negociación con otras fuerzas políticas, entre ellas Podemos, para buscar la confluencia electoral de cara a los comicios del próximo mes de junio.

Ante la apertura de las negociaciones, el equipo promotor de la candidatura ‘IU sí, con más fuerza’ planteamos, y así se aprobó:

– Que las bases de IU están por delante en las decisiones de nuestra organización y, por tanto, son los militantes los que tienen la última palabra sobre una posible confluencia y los términos en los que se realice. Las conversaciones no tendrán ningún valor hasta que la militancia se pronuncie sobre ellas.

– Que se hará una consulta a los afiliados y afiliadas a IU los días 2, 3 y 4 de mayo de forma presencial y online acerca de la conveniencia de llegar a acuerdos preelectorales con otras fuerzas en las condiciones recogidas en el debate de la Presidencia Federal celebrada ayer.

– Que los términos de la negociación, condiciones, líneas rojas, tendrán que venir expresados en la consulta a las bases, así como en el refrendo del Consejo Político Federal convocado para el 7 de mayo.

– Las condiciones de la negociación aprobadas ayer recogen al detalle nuestras reivindicaciones sobre la fórmula jurídica en caso de acuerdo –coalición electoral– , la visibilidad de IU tanto en la campaña como en todo el proceso y espacio electoral posterior, así como también el respeto al programa y a nuestros planteamientos políticos que serán defendidos con autonomía en el Parlamento. Además, cualquier acuerdo deberá darse en un marco estrictamente estatal.

Decidiremos los militantes.

POR LA RECONSTRUCCIÓN DE IU EN MADRID

Asamblea constituyente. 2 y 3 de abril de 2016.

1.   Introducción. ¿de qué vamos a debatir?

Esta asamblea, convocada por decisión de la dirección federal, viene a solaparse en el tiempo con la XI asamblea federal por lo que, desde estas primeras líneas, consideramos necesario señalar  que este documento no se propone  abordar las cuestiones que se debatirán en la próxima Asamblea Federal de IU, cuyos materiales discutiremos como cualquier otra Federación. No parece útil ni significativo repetir ese debate. Solamente serán objeto  de manera tangencial al abordar lo que  constituye el motivo de la asamblea regional y que queremos resaltar desde el título de este documento (alternativo solo por la voluntad excluyente de los redactores del documento oficial): el análisis  que revalida la necesidad de Izquierda Unida en Madrid y las tareas necesarias para su reconstrucción.

No proponemos ningún ejercicio de nostalgia pues sabemos que IU, no solo en Madrid pero desde luego aquí, tiene suficientes errores de todo tipo, contradicciones entre su práctica y el discurso y deformaciones como para proponer la mera continuidad sin más. Sin entender que todo ello está en el trasfondo de nuestra crisis no seremos capaces de trasladar a la nueva etapa lo que, a nuestro entender, es el bagaje fundamental de IU, también en Madrid: la política al servicio de la mayoría trabajadora y el esfuerzo colectivo de nuestra organización en tiempos en que el bipartidismo y su aceptación social sofocaban toda disidencia arrinconándola en los márgenes.

Izquierda Unida ha sido hasta hace muy poco la única expresión realmente existente en el “tablero” que impugnaba el estado de cosas.

Tampoco creemos que, en unos tiempos en que por lo demás la “memoria social” se reescribe en las tertulias televisivas, el disponer de un pasado de lucha contracorriente sea garantía de presente y futuro, si bien parecería que, en un proceso como este que iniciamos ahora, se debería empezar afirmando el orgullo por militar, pese todo, en IU. Nosotros así lo sentimos.

2. antecedentes de la situación o ¿Cómo hemos llegado aquí?

Referirse al largo  proceso de deterioro y finalmente fractura de IUCM no parece que tenga ahora mucho sentido o, al menos, que pueda ser abordado sin desviarnos de lo que constituye el antecedente concreto de la situación que queremos superar con la celebración de esta asamblea constituyente.

Se trata del acuerdo de “desfederacion” aprobado por el CPF en junio del pasado año.

Por dicha decisión los varios miles de afiliados y afiliadas a IU en nuestra comunidad nos despertamos sin ser ya tales y sin que se nos diera más razón que la necesidad de “romper” con una dirección regional que no aplicaba las decisiones a que la dirección federal reiteradamente le conminaba. No se intentó otras fórmulas de intervención –gestora- que hubieran dejado a salvo los derechos de la afiliación. Alegando dificultades estatutarias se optó por un claro atropello colectivo.

El “éxito” de la medida (datos oficiales, tras el plazo señalado a mitad de septiembre, daban menos de un tercio de reafiliaciones) llevo a la dirección federal a primeros de octubre a irse alejando de las condiciones planteadas en su resolución de junio. Es entonces y en el desarrollo de la campaña electoral que se crean condiciones para el reencuentro de IU con buena parte de lo que siempre fue su base militante en Madrid.

La situación hoy, en el terreno de la organización y estructura de IU en Madrid, de su capacidad afiliativa y militante,  tiene como mejor confesión de su pobreza, la total ausencia de estas cuestiones en el documento elaborado por quien ejerce de dirección real. Sin duda una difícil herencia de la etapa de “excepción” que hemos vivido.

No queremos situar en el primer plano si todo esto fue un grave error. Pero sí que es necesario superar esta situación. No tiene ninguna lógica apostar por la confluencia y dejar de lado a centenares de personas desvinculadas administrativamente de IU y que siguen defendiendo la política de IU.

Por tanto, una tarea inmediata de la nueva IU en la Comunidad de Madrid debe ser activar la militancia de todas las personas que  lo quieran así,  sin más límite o condición que lo establecido en los Estatutos y pagar la cuota.

Esta asamblea debería ser un momento clave en la superación de la fractura y el alejamiento internos. El debate político y, por tanto, la diferencia de posiciones son la identidad concreta de la pluralidad sin cuyo reconocimiento y normalización es imposible concebir democracia en el interior de ninguna organización.  La lealtad solo es exigible a partir de esa normalidad de la pluralidad interna.

Los debates que tenemos por delante sin duda romperán viejos esquemas y desbordaran alineamientos de etapas anteriores. Prepararse para ellos es tarea también de esta asamblea si acertamos todos en su desarrollo.

3. el ciclo electoral como expresión concentrada de nuestra crisis.

Cuando hace ya dos años se convocaron las elecciones al Parlamento europeo, Madrid como otras ciudades y regiones de España eran el escenario de una fuerte movilización social y sectorial contra las políticas de recortes iniciadas por el ultimo Zapatero y generalizadas por los gobiernos del PP. No solo aquí, otros países europeos copaban los informativos con las protestas de sus poblaciones a la política de austeridad.

Todo indicaba que IU recogería el fruto de su travesía del desierto en el largo tiempo del ladrillazo y de su presencia en las movilizaciones en curso.

Otro factor, también de escala europea, pasaba más desapercibido en los análisis: el efecto que tenía en las estructuras de representación –partidos- el malestar ciudadano. La aparición de expresiones que desde fuera de lo que habían venido siendo los mapas electorales –o desde sus márgenes-  irrumpían con fuerza, se generalizo de la mano de la crisis y muy incentivado por los cambios generacionales en curso en algunas sociedades. Como la española.

Bajo el epígrafe de “populismos” cosas muy variadas  fueron haciéndose conocidas de la opinión y “normalizando” la idea de que otro panorama de representación, fruto de ese  malestar, era viable. El papel, en el caso español, de algunas grandes corporaciones privadas de comunicación en esta deriva merece ser retenido en la memoria política colectiva.

En  las Elecciones europeas entonces, multiplicamos por tres nuestros votos y diputados. Sin embargo, comenzó un proceso de deconstrucción de la marca “Izquierda Unida” y de autocuestionamiento, que es perfectamente identificable en las hemerotecas. Como si se hubiese producido una derrota.

La emergencia de Podemos fue analizada como incompatible con el avance electoral de IU y se inició una estrategia de mimetización y, posteriormente, el lograr  un acuerdo electoral con Podemos devino en la única estrategia reconocible, proyectando una imagen pública desdibujada y subalterna. Si las encuestas situaban a IU en clave ascendente hasta el verano de 2014, desde ese momento comenzamos a descender de forma vertiginosa.

Las elecciones locales y autonómicas ya evidenciaron las debilidades de esta orientación.

Hoy, cuando acabamos de celebrar una generales el 20D  y todo indica que vamos a nuevas elecciones, el panorama no contiene apenas restos de las movilizaciones sociales  que caracterizaron la etapa inicial de este largo ciclo electoral. El bipartidismo ha retrocedido pero estamos muy lejos de ese “ahora o nunca” con que se justificó  esa orientación que solo fue rectificada al inicio de la campaña de las pasadas elecciones generales. Fue entonces cuando se recuperó –tras cuestionarla- la “marca” y con ella las referencias positivas a la historia –falseada hasta ese momento-  y el trabajo –ignorado- de la afiliación de  Izquierda Unida, y la política de izquierdas, volviéndose a situar el trabajo y a los trabajadores como sujeto de nuestro discurso desplazando a “la gente” utilizado hasta entonces.

En Madrid todos estos episodios tuvieron una característica propia y multiplicadora de su efecto devastador: el conflicto interno en IUCM termino por romper la dirección en el marco de las primarias entonces  convocadas. El abandono de sectores y dirigentes para pasarse a Podemos y la divergencia en la configuración de listas locales y su carácter “identitario o confluyente” aboco  a la fractura general y tras el fracaso de la lista autonómica se abrió la ocasión para la intervención de la dirección federal antes señalada.

Los resultados electorales del 20D en Madrid han sido malos y no podemos hacernos trampas con los datos. Nuestra segunda diputada ha salido por muy pocos votos. Cierto que la situación de la organización era muy mala, pero esto no se puede afirmar sin proponer medidas para superarla,  si no se reproducirá en las próximas elecciones. Esta asamblea debe ser un impulso concreto para ello.

Sobre todo ello hay que destacar el magnífico trabajo de tantos militantes de antes y de ahora, de simpatizantes, de compañeros que han organizado de su bolsillo actos para la candidatura de IU, encabezada por Alberto Garzón. Una campaña que fue creciendo en intensidad y coherencia en Madrid, pese al papel de los medios de comunicación y la confusión cultivada durante tanto tiempo entre nuestra base electoral.

Todo esto fue así, pero el ánimo de este documento es trabajar para el futuro y por tanto, plantear la resolución de los problemas orgánicos desde la voluntad de acuerdo. El hecho es que tenemos decenas concejales y alcaldes en listas presentadas en su día como IUCM y otros tantos concejales y alcaldes, militantes de IU, pero elegidos en listas de diferentes denominaciones que, genéricamente, se presentan como de Unidad Popular.

El problema es que ese potencial de cargos públicos debe tener una orientación política y programática clara. A veces se ha dicho por algunos de ellos que carecen de programa, pero no es así. Izquierda Unida federal tiene un programa municipal razonablemente detallado. La cuestión es si se aplica y cómo.

Por tanto, consideramos que otra tarea importante es recuperar a todos los cargos públicos que son militantes de IU, si ellos no se oponen; trabajar por la reunificación de los grupos municipales, superando con medidas políticas y programáticas los enfrentamientos habidos y garantizar a todos ellos la orientación adecuada.

4. ¿y ahora? La política de convergencia.

Un grave error de nuestro trabajo es que no supimos analizar y valorar como síntoma  el 15-M. De esta forma, se ha generalizado un análisis simplista que no tiene en cuenta ni su importancia (que la tuvo) ni su ambigüedad (que también la tuvo). Existen trabajos importantes de personas muy involucradas en el 15-M que facilitan esa visión compleja y multifacética. Proponemos también que no mantengamos la queja permanente sobre lo que no hicimos y que trabajemos ese análisis, que sigue siendo necesario. Un dato, no obstante, que no podemos esconder y que obliga aún más al análisis, es que en las elecciones municipales que se celebraron prácticamente 10 días después, el PP obtuvo sus mejores resultados y la mayoría absoluta en las elecciones generales unos meses después.

En el período 2003-2014 ha habido 5 huelgas generales, que tuvieron un especial seguimiento en la Comunidad de Madrid.

Así mismo, las movilizaciones de las Mareas han tenido una especial incidencia y capacidad de movilización, seguramente por la importancia de servicios como la salud y la educación, mientras que las Marchas por la Dignidad han ido decayendo.

En todo caso, la movilización en la calle se ha ido limitando, aunque no así la lucha en las empresas que está siendo sostenida e importante. Un caso significativo es la lucha de Coca Cola en Fuenlabrada, que está llamado a tener una importante repercusión en la toma de conciencia de otros trabajadores y en su papel simbólico contra una gran multinacional. Pero antes fueron las contratas de limpieza, Madrid Rio, y tantos otros.

La reconstrucción de Izquierda Unida en Madrid como sujeto soberano y autónomo políticamente, democrático en su funcionamiento, pasa necesariamente por  el diseño de una política para la articulación de un bloque de fuerzas  en lo social y en lo político, en la movilización y en su expresión electoral.

En Madrid hay que avanzar en el acuerdo con quienes quieran acordar, sin espejismo que sólo añaden unas pocas personas  –aunque completamente respetables- . Debe hacerse  desde la identidad de cada uno y el reconocimiento recíproco, con el objetivo de lograr la más amplia expresión programática del Bloque Político y Social que defendemos. Esa idea debe  sustentar la imprescindible movilización social y sectorial a reimpulsar y programas para el gobierno en los distintos ámbitos, locales y autonómico,  que podrían recibir el apoyo de sindicatos y organizaciones sociales y profesionales y representar una alternativa tremendamente potente.

Nos reclamamos de la experiencia unitaria que forma parte del ADN y de la tradición histórica de nuestra cultura política, (en estos días celebramos el 80 aniversario de la victoria en las urnas de los Partidos y fuerzas del Frente Popular) en la que siempre mantuvimos nuestra identidad y organización, y dicho con palabras de ahora, nuestra visibilidad.

Porque nosotros sabemos que es imposible la lucha por la hegemonía sin visibilidad política e identidad orgánica, y nuestros adversarios también.

5. ¿y ahora? nuestra organización.

La historia de IU en la Comunidad de Madrid ha tenido aciertos y errores. Es innegable que ha proporcionado tradicionalmente buenos resultados electorales, una proporción cargos públicos/ayuntamientos importante y una presencia notable en la movilización social. En lo negativo, podemos coincidir en que la visión del poder financiero y de las Cajas de Ahorro en particular ha sido un claro error, que la intención de aprovechar las contradicciones internas del PP y PSOE fue igualmente errónea y que hubo demasiado institucionalismo en nuestra práctica política. Como consecuencia, se desarrolló una visión clientelar de la organización (que aún hay que superar) y prácticas personales poco acordes con nuestra ética.

Pero esto no empezó en noviembre de 2014. Por tanto hay que hacer una autocrítica colectiva seria y rigurosa. No se trata de buscar responsabilidades personales, sino hechos y criterios políticos que hay que superar en nuestro trabajo. Así avanzaremos en nuestra organización y nuestra influencia política. La militancia no puede tener un relato de buenos y malos, sino un análisis riguroso y complejo.

Y, sobre todo, necesitamos concluir respecto al modelo de dirección y el conjunto de las estructuras y métodos  de nuestra organización.

La etapa que ahora iniciamos nos posibilita profundizar en el protagonismo activo de la afiliación y de las asambleas de base, aligerando el entramado de dirección y adaptándolo sin menguar eficacia ni, sobre todo, su carácter representativo de la militancia. La decisión sobre elementos clave –acuerdos políticos con otros, de gobierno, compromisos electorales o formas de presentación en los mismos- debe estar en manos de los afiliados del nivel afectado (local, autonómico,…) así como otras cuestiones principales (elección de la dirección regional, programas o candidaturas…).

Pero apostamos por una organización consciente y activa. No por un archivo de direcciones mail. Por una democracia participada desde el debate de los afiliados  y el papel protagonista de la asamblea de base no basada en “consultas on line” que se ha demostrado  un medio no solo con escasas garantías (salvo utilización de elementos muy costosos e independientes de la organización )  sino además ajeno al debate mismo.

El uso y abuso de los medios telemáticos, además de ser limitativo por reproducir la brecha digital de una parte de la afiliación (más mayores pero también sin medios informáticos o dirección de mail propios) favorece el aislamiento y la dependencia de los medios de comunicación a la hora de conformar la opinión o una valoración.

Apostamos por una organización amplia y abierta a cuantos compartan los objetivos políticos y los criterios organizativos de que entre todos nos dotamos, no en una estructura de “activistas” autoseleccionados que terminan por extinguirse en los cambios de ciclo político cuando no en cada promoción electoral. También la izquierda tenemos experiencia de estas autodeformaciones y su recorrido.

Izquierda Unida  no puede dejar de ser una organización radicalmente democrática. Ni “subalternizar” esa característica a la mal llamada y peor entendida “cohesión”, los procesos electivos internos solo merecen ser calificados de democráticos si se basan en la igualdad de oportunidades y el debate colectivo. La corriente iniciada por Podemos a favor de “listas plancha” y mítines en detrimento de  sistemas proporcionales y debates asamblearios no puede tener eco entre nosotros. La democratización radical de la sociedad como estrategia de transformación  social no puede tener como instrumento la mala calidad de la democracia interna en aquellos que la propugnamos.

La próxima realización de una Conferencia para la elaboración de los estatutos no solo es imprescindible, no hay colectivo sin autoorganizacion reglada de su funcionamiento, sino que debe ser la ocasión para concretar y acordar entre todos y todas estos criterios que  hemos  expuesto.

6. un epilogo para el acuerdo.

Estamos en esta Asamblea Constituyente porque estamos con y por IU. Si no fuera así, esta Asamblea resultaría exótica  e inútil.

La línea política y programática a desarrollar es la mantenida por IU Federal. La próxima asamblea federal nos permitirá a todos intervenir en la elaboración en marcha de esa línea para este nuevo periodo. Adaptarla y completarla a la situación madrileña debe ser materia de una asamblea regional próxima que proponemos aquí acordemos realizar en el plazo máximo de 6 meses tras la federal.

Fuimos la única fuerza política y social que calificó la crisis como una crisis sistémica del capitalismo (frente a quienes la reducían a una mera crisis financiera) y eso nos permitió una estrategia alternativa en la propuesta y en la movilización. En Madrid, Izquierda Unida ha estado en todas las movilizaciones, de una forma o de otra.

Izquierda Unida en Madrid debe continuar desarrollando  su práctica política sobre la base de que la contradicción capital/trabajo (que se reconoce entre los que compran la fuerza de trabajo y quienes se ven obligados a venderla para poder vivir) determina e impregna el resto de las contradicciones.

Entendemos que  hay que salvaguardar y garantizar la pluralidad interna de la nueva IU de Madrid. Son necesarios mecanismos efectivos para gestionar de forma políticamente constructiva esa pluralidad y el debate interno.

Es necesario reforzar el carácter realmente participativo de la militancia en todas nuestras decisiones y también en nuestras prácticas y trabajo. El debate informado y las decisiones compartidas son garantía de ello. Las cuestiones fundamentales deben ser ratificadas por todos y todas. La garantía y proporcionalidad de los procesos internos imprescindibles.

Nuestro objetivo central es reforzar en la Comunidad de Madrid el componente de movilización social, considerando que el lugar preferente de nuestro trabajo está en la lucha social y en las organizaciones sindicales y sociales.

Para la movilización y para la intervención política general y electoral debemos impulsar espacios de unidad y confluencia basados en el reconocimiento de quienes los compongan y  el acuerdo programático.

Es evidente todo lo anterior no es compartido por ninguna otra fuerza política o social con entidad en Madrid. No hay ninguna que se exprese en esos términos y cuya práctica política se corresponda con ellos. Eso configura un amplio espacio propio de Izquierda Unida, que debemos ocupar sin complejos ni derivas estratégicas equívocas.

Madrid, 7 de marzo de 2016.

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